Vistiendo a la esclerosis múltiple

¿Cuál es tu estilo de vestir? ¿Elegante, hippie, informal? Sea cual sea, seguro que te sientes más a gusto cuando tu ropa se ajusta a tu personalidad. Sin embargo, la esclerosis múltiple tiene su propio estilo de vestir, que se resume en una palabra: cómodo. No te preocupes, porque con unos cuantos ajustes y un poco de imaginación, seguro que encuentras la forma de que su estilo y el tuyo sean compatibles.

Elegir la ropa

Como ya hemos dicho, lo esencial del vestuario es que sea cómodo. Esto implica, a veces, hacer ciertas concesiones:

  • Fuera la ropa ajustada. Es difícil de poner y además limita la movilidad. Es preferible llevar ropa suelta, que te permita vestirte solo y moverte con más soltura. Además, la ropa ajustada es más calurosa, y ya sabes que a la esclerosis no le gusta el calor. La ropa liviana, de algodón u otros tejidos suaves y ligeros, es la ideal.
    • Adiós a los botones. Esos pequeños redondeles difíciles de agarrar y manejar pueden hacerte la vida imposible. Mejor cámbialos por velcro. Eso no implica necesariamente renunciar a esa preciosa chaqueta que has visto en tu tienda favorita. Llévala a una tienda de arreglos y que le añadan un velcro para poder cerrarla con facilidad. Si tu limitación está en una sola mano, existen «abrochabotones» pensados para eso, para abrochar los botones con una sola mano. También sirven para las cremalleras.
    • Despídete de los cordones. Otro endiablado invento para muchas personas. Una vez más, el velcro o las hebillas en los zapatos son más cómodos.
    • Bye bye, tacones. Lógico, ¿no? Los tacones son una llamada a las torceduras de tobillo y las caídas. Lo ideal son suelas de unos 2 cm, con un buen apoyo en el talón, de goma con el dibujo marcado, que no resbalen. Los zapatos cerrados y que sujeten bien el pie y el tobillo dan estabilidad y mejoran el equilibrio. Deben terminar en punta redonda, no en pico.

Muchos adioses, ¿verdad? Míralo de este modo: cada «adiós» que has dicho supone un «hola» a otro tipo de prenda. Es cuestión de acostumbrarse.

¿Y cómo me la pongo?

Elegir la ropa adecuada es esencial, pero ahora falta ponértela. Puede ser una tarea complicada, pero la satisfacción de sentirse independiente merece la pena el esfuerzo. Estos consejos te serán útiles:

  • Si puedes, vístete de pie, apoyado en algo, por ejemplo, un sillón. Es más sencillo que hacerlo sentado. Sin embargo, si no te resulta posible, también sentado lo conseguirás.
  • Utiliza calzadores de mango largo para ajustarte los zapatos. Así no tendrás que agacharte.
  • También existen dispositivos para facilitarte el ponerte los calcetines, la ropa interior o los pantalones.
  • Si tienes que llevar corbata (o quieres), pide a alguien que te las ate y déjalas así, de forma que solo tengas que meterla por la cabeza y apretar el nudo.

Date una vuelta por internet o pregunta en alguna tienda especializada. Te sorprenderás de la cantidad de ideas ingeniosas y aparatos utilísimos que te harán la vida mucho más fácil y te permitirán ser más independiente. Tener esclerosis múltiple no significa renunciar a vestir a tu gusto. ¡Imaginación al poder!

Referencias

Fecha de publicación: 01/2019

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