¿Se están produciendo cambios en la epidemiología de la Esclerosis Múltiple?

La esclerosis múlitple (EM) es una de las causas más importantes de discapacidad en los adultos jóvenes. Así en 1975, Kurtzke indicó que la prevalencia de EM, en el mundo, se dividía en regiones de:

  • frecuencia baja (menor de 5/100.000 habitantes)
  • media (5 a 30/100000 habitantes)
  • alta (mayor a 30/100000 habitantes)

Considerándose que la distribución de la EM seguía un gradiente latitudinal, de forma que la enfermedad aumentaría conforme nos alejáramos del Ecuador. Las zonas de alto riesgo presentarían tasas superiores a 30 casos por 100.000 habitantes y abarcarían a Norteamérica, centro y norte de Europa, y el sur de Australia y sur Nueva Zelanda.

España estaba englobada en la zona de riesgo medio junto al resto de la Europa mediterránea, sur de EEUU, y norte de Australia y norte de Nueva Zelanda, con prevalencias esperadas entre 5 y 30 casos. Los países de Asia, África y Latinoamérica serían zonas de bajo riesgo, con prevalencias inferiores a 5. Sin embargo la repetición de estudios epidemiológicos en las distintas zonas han variado esta visión de la distribución mundial de la EM y si bien en líneas generales, se mantiene un gradiente de prevalencia norte-sur, se ha visto que puede haber grandes diferencias en áreas geográficamente cercanas que no seguirían esta norma dependiente de la latitud. Posiblemente la epidemiología esté cambiando en las últimas décadas, cuestionando el hecho tradicionalmente admitido que comentábamos previamente: el gradiente de mayor prevalencia e incidencia norte-sur (en el hemisferio norte) o, lo que es lo mismo, su incremento cuando nos alejamos del Ecuador.

En España, se han demostrado cifras superiores de prevalencia a las esperadas según las áreas de Kurtzke, situando a la Europa mediterránea dentro del área de riesgo elevado. Existe el consenso mayoritario de que en la última década se ha producido un aumento de la prevalencia e incidencia de esta enfermedad en Europa, en la cuenca mediterránea y, posiblemente, en todo el mundo.

El supuesto aumento de incidencia de la EM puede deberse a una mejor detección de la enfermedad, y el de prevalencia, a una mayor supervivencia de estos pacientes, No obstante, hay estudios que sugieren que el incremento de la incidencia de EM en las últimas décadas es real, al menos en las mujeres del mundo desarrollado.

Es posible que el gradiente norte-sur no sea cierto. Los estudios de incidencia tienen innegables dificultades, fundamentalmente en el diagnóstico de las primeras fases de la enfermedad y en el intento de estudiar poblaciones durante periodos de tiempo prolongados, pero sólo este tipo de estudios permitirán valorar la evolución de la EM y descubrir si existen fluctuaciones significativas en su incidencia. Sin la contribución de la epidemiología, la genética o de la inmunología no se podrá descubrir la causa de la EM.

Félix González
Médico adjunto de Neurología
Hospital General Virgen de la Luz. Cuenca
Marzo 2012

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