¿Se deben tomar medicamentos para la EM sin brotes?

La Esclerosis Múltiple se manifiesta de distinta forma en cada persona, tanto en el tipo de síntomas que presenta como en la evolución que sigue la propia enfermedad.

El tipo más frecuente, que afecta al 85 % de los pacientes, es la EM recurrente-remitente (EMRR). Alterna períodos en los que aparecen nuevas lesiones junto con los síntomas (brotes), con etapas de remisión.  En estas etapas en las que no se presentan brotes puede haber una remisión parcial de los síntomas e incluso una recuperación total, permaneciendo inactiva durante meses o años.
Cuando la EM avanza, en muchos pacientes cambia a una fase secundaria-progresiva, en la que no aparecen brotes y la discapacidad progresa lentamente.

Durante estos períodos en los que no tenemos síntomas, podemos llegar a pensar que no necesitamos seguir tomando el tratamiento habitual, pero a continuación te explicamos por qué es una mala decisión, a no ser que te lo recomiende tu médico.

La importancia del tratamiento continuado en la EM

Debemos tener en cuenta que la EM es una enfermedad para la que aún no existe cura y que los tratamientos tienen dos objetivos principales:

  • El control de los síntomas: son medicamentos que se utilizan en períodos de recaída y su objetivo principal es reducir rápidamente la inflamación en el sistema nervioso, pero no previenen de nuevas lesiones ni mejoran las ya existentes.
  • Los tratamientos modificadores de la enfermedad: el objetivo de estos fármacos es controlar el sistema inmune, evitando la desmielinización de las neuronas. Sus principales efectos son:
    • Reducen la frecuencia e intensidad de los brotes
    • Previenen la aparición de nuevas lesiones en el cerebro y la médula espinal.
    • Enlentecen la progresión de la enfermedad, pero no “curan” las lesiones de brotes anteriores.
    • Son los más usados durante la fase recurrente-remitente.
    • Su eficacia es mayor cuando se toman al comienzo de la enfermedad, por lo que es mejor que sean los primeros en usarse, después del diagnóstico.

Por eso es importante que se tomen de forma continuada, ya que evitarán que la enfermedad progrese.

Inconvenientes de interrumpir el tratamiento de EM

Al presentar esta evolución constante, hemos de considerar la EM como una enfermedad crónica. Si dejamos de tomar los medicamentos que la enlentecen, podemos tener los siguientes problemas:

  • Más probabilidad de sufrir brotes. Esto supone más síntomas y lesiones a nivel cerebral o de la médula espinal.
  • Peor calidad de vida, al tener más probabilidad de tener síntomas y de mayor gravedad.
  • Impacto a nivel social y emocional, ya que el empeoramiento de los síntomas limita las actividades diarias (trabajo, ocio o familia).
  • Mayores costes. Tanto por necesitar una persona como cuidador que ayude en las actividades diarias, como para el propio paciente (compra de una silla de ruedas, por ejemplo).

El tratamiento para la EM debería mantenerse de manera crónica, sin suspenderlo durante la fase remitente-recurrente, ya que previene nuevos brotes y enlentece la progresión de la enfermedad.

Referencias:

Fecha de publicación: 05/2019

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