¿Qué se sabe del pronóstico de la esclerosis múltiple?

Definir el pronóstico de la esclerosis múltiple es uno de los mayores retos a los que debe enfrentarse el neurólogo. Esto es así porque la esclerosis múltiple puede tener diversas caras y evolucionar de forma muy distinta de una persona a otra y también en una misma persona a lo largo del tiempo. Sin embargo, se ha logrado identificar diferentes tipos de esclerosis múltiple, cada uno con una evolución y un pronóstico distintos.

Según el Dr. Antonio Belenguer Benavides, Médico Adjunto de Neurología del Hospital General de Castellón, en la esclerosis múltiple existen dos grupos claramente diferenciados: la enfermedad que se asocia a brotes y las formas progresivas de la enfermedad (sin brotes).

Dentro de las formas clínicas que se asocian a brotes, la más frecuente es la esclerosis múltiple remitente recurrente (EMRR). Según expertos de la fundación Multiple Sclerosis Trust, en Inglaterra, la EMRR supone el 85% de todos los tipos de esclerosis múltiple. Clínicamente, se caracteriza por la aparición de ataques de déficit neurológico claramente definidos en el tiempo (brotes), seguidos de recuperación parcial o completa. Los estudios realizados a largo plazo en pacientes con EMRR han permitido identificar una serie de factores que condicionan negativamente el pronóstico: un elevado número de brotes al comienzo de la enfermedad, un corto intervalo de tiempo entre los brotes, un grado de discapacidad importante en los primeros 5 años y la afectación de diversos órganos y sistemas.

El segundo grupo, las formas progresivas, supone únicamente el 10% de todas las formas de esclerosis múltiple. Se caracterizan por un deterioro continuo desde el inicio de la enfermedad, sin brotes añadidos. Las formas progresivas pueden ser a su vez de dos tipos: la esclerosis múltiple primaria progresiva (EMPP), que se caracteriza por un empeoramiento gradual de la función neurológica sin brotes, y la esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP), que empieza adoptando la forma de EMRR y al cabo de un tiempo empiezan a empeorar gradualmente las funciones neurológicas, con o sin la aparición de brotes. Estas formas progresivas pueden evolucionar de forma muy variable; no obstante, en la EMPP la evolución hacia la discapacidad suele ser más rápida y es frecuente que se afecten más de 3 órganos y sistemas.  

Dentro de estos dos grupos de esclerosis múltiple -la que cursa con brotes y las formas progresivas- existen formas clínicas intermedias, que comparten características de ambos. También existen otras personas con pocos brotes y discapacidad a lo largo del tiempo que entrarían dentro de lo que se conoce como esclerosis múltiple benigna.

Conocer la forma clínica de esclerosis múltiple que padece cada persona puede orientar acerca del pronóstico. Será el neurólogo el que ayudará a identificarlas. El pronóstico de la esclerosis múltiple está ligado en gran parte a la aplicación de un tratamiento específico desde sus etapas más iniciales; para que esto sea posible, es fundamental diagnosticarla de forma temprana, desde los primeros síntomas.

 

Referencias:

Fecha de publciación: 01/2017

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