Qué es una remisión en el paciente con esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una patología de curso imprevisible. En algunas personas se mantiene leve y en evolución controlada, mientras que en otras se aprecia un empeoramiento paulatino. La mayoría de personas con EM alternan brotes con etapas de mayor bienestar.

Generalmente, se habla de remisión cuando, tras un brote sintomático que haya durado al menos 24 horas, se produce una recuperación total o parcial del estado de salud.

La recuperación completa puede suponer semanas o meses y, en ocasiones, quedan reminiscencias de alguno de los síntomas. En esos casos, es necesario buscar tratamientos físicos o farmacológicos para mejorar este aspecto concreto en el que se ha visto afectada nuestra salud.

Así pues, el término remisión está vinculado por oposición al de recaída. La recuperación de los síntomas de un brote se denomina remisión y la reaparición brusca de estos síntomas es una recaída.

Conjuntamente se usan estas dos palabras o los términos recurrencia y remitencia para calificar al tipo de esclerosis múltiple que cursa con brotes intermitentes y diferenciarla de aquellas formas que tienen un avance más progresivo.

Aproximadamente el 85 % de los diagnósticos de EM son de la forma recurrente-remitente. Los síntomas más comunes de esta presentación de la enfermedad son problemas de visión, fatiga y síntomas cognitivos.

Algunos tratamientos farmacológicos llamados modificadores de la patología están orientados a disminuir la frecuencia y la severidad de las recaídas y, por tanto, a prolongar y estabilizar las etapas de remisión.

La EM recurrente-remitente puede evolucionar hacia una forma secundaria progresiva en un 40 % de los casos. Para estas personas, no hay una diferenciación tan clara entre brotes y remisiones, sino que hay una progresión más continua y marcada y las remisiones son más breves.

Finalmente, la forma primaria progresiva es la más infrecuente y solo presenta mejorías temporales que no pueden considerarse remisiones. Tampoco en este caso se habla de recaídas porque el avance de la enfermedad es gradual.

A pesar de esta clasificación clínica, los matices de la esclerosis múltiple en cada persona son tantos que ya han surgido en la comunidad científica planteamientos alternativos sobre cómo categorizar los casos de una manera más eficiente en función del grado de actividad. Habrá que continuar trabajando para definir nuevos marcadores que mejoren el abordaje de cada caso de la manera más adecuada.

En cualquier caso, es importante ser constantes en el tratamiento que nos hayan pautado, ya que este es la mejor garantía que tenemos de prolongar las etapas de remisión. Además, estas etapas han de aprovecharse para realizar programas de terapia integral que mejoren nuestra capacidad física y nuestro enfoque emocional.

Referencias:

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