¿Qué es el daño difuso?

Como decíamos anteriormente en el artículo Qué es el daño focal, la pérdida de funciones físicas y capacidades mentales en el curso de la esclerosis múltiple (EM) - una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central (SNC) con componentes de autoinmunidad - se debe a dos tipos de daño anatómico que provocan la pérdida de células nerviosas (neuronas) y masa del cerebro:

  • daño focal: lesiones inflamatorias en zonas puntuales y
  • daño difuso: alteraciones y pérdida progresiva de la normalidad de los nervios (procesos neurodegenerativos) más generalizados.

Aunque clásicamente se ha considerado la esclerosis múltiple como una enfermedad provocada por la pérdida de mielina (placas desmielinizantes), los estudios más recientes apuntan a que la verdadera causa de los síntomas de la enfermedad se debe al daño axonal (una parte de las neuronas). Así, se acepta que además del proceso inflamatorio agudo – daño focal - existe una degeneración que incluye la pérdida axonal en las zonas lesionadas, daño difuso de la sustancia blanca en regiones lejanas e implicación en el proceso de la sustancia gris.

El daño difuso empieza al inicio de la enfermedad - aunque, a menudo, pasa desapercibido - y se relaciona con la pérdida generalizada de células neuronales, pérdida de volumen cerebral y la acumulación de discapacidad irreversible. Existe daño axonal ya en periodos tempranos de la enfermedad, en ausencia de las placas típicas de EM.

Clínicamente, el daño difuso se asocia al deterioro cognitivo, además de al físico.

Por todo ello, los pacientes con esclerosis múltiple pierden volumen cerebral de tres a cinco veces más rápidamente que las personas sin EM. Esta pérdida empieza precozmente y prosigue durante todo el curso de la enfermedad. Para más información acerca de la pérdida del volumen cerebral véase el post Los cuentos de la Esclerosis Múltiple: Las Secretarias.

Así, en la esclerosis múltiple, la pérdida de volumen o atrofia cerebral (reducción del tamaño del cerebro) es un buen marcador de discapacidad a largo plazo, así como del deterioro de la función cognitiva. Para más información acerca del deterioro de la función cognitiva véase el post Deterioro Cognitivo en Esclerosis Múltiple.

La población afectada por la enfermedad son mayoritariamente personas adultas jóvenes, en pleno desarrollo y con necesidades tanto personales como laborales; por ello, esta monitorización y tener un buen marcador de la posibilidad de ver mermadas sus capacidades físicas y cognitivas es importante.

De hecho, para el seguimiento de la EM los expertos destacan hoy en día cuatro aspectos clave: los brotes, la actividad en la Resonancia Magnética, la acumulación de discapacidad y la pérdida de volumen cerebral.

Referencias:

Fecha de publicación: 11/2016

1711053784