Pierdo vista, ¿qué puedo hacer?

Una alteración que ocurre con frecuencia en asociación con la esclerosis múltiple (EM) es la neuritis óptica. Se trata de una inflamación en el nervio óptico que llega a dañar sus fibras y ralentiza la transmisión de la información al cerebro, de manera que se produce una pérdida de visión y tareas cotidianas como leer o trabajar con el ordenador se ven limitadas.

Generalmente, la neuritis óptica se produce en un solo ojo y, además de la pérdida de visión o la aparición de áreas ciegas, se observa una pérdida de la visión cromática (color y contraste), sensibilidad a la luz brillante e incluso dolor al mover el ojo.

Siete de cada diez personas con EM manifiestan este síntoma.

Habitualmente, tras un episodio de este tipo la visión puede volver a la normalidad parcial o completamente en pocas semanas sin ningún tratamiento. En ciertos casos, el médico puede aconsejar el uso de corticoides para reducir la inflamación y acelerar la recuperación; sin embargo, este tratamiento no parece aportar beneficios a largo plazo.

Otros problemas visuales asociados a la EM son la doble visión (diplopía) y el nistagmo.

La diplopía ocurre cuando se dañan los nervios que controlan los movimientos oculares y los ojos se desalinean. En este caso, se puede usar temporalmente un parche para evitar el impacto de la visión doble o unas gafas de aumento (lentes Fresnel) que ajusten la luz para alinear mejor las imágenes que percibimos desalineadas.

Si este síntoma permanece, la simetría ocular se puede tratar de recuperar con inyecciones de toxina botulínica.

El nistagmo es el movimiento rítmico e involuntario de los ojos. A veces lo percibe mejor otra persona que quien lo sufre, pero si persiste, puede ocasionar mareos e inestabilidad. Normalmente es difícil de tratar, pero existen algunos fármacos que pueden ayudar.

Otras alteraciones visuales pueden estar relacionadas con la acomodación (en el enfoque de cerca o en el cambio de lejos a cerca), la visión borrosa o la disfunción de la pupila, que se asocia a la sensibilidad a la luz.

Aunque algunas de estas cuestiones se tratan con medicación o con lentes, hay también tratamientos de reeducación visual que, mediante ejercicios repetitivos y controlados realizados durante unos minutos al día, pueden aliviar algunos de los síntomas. Para saber si la llamada terapia visual sería útil para nuestro caso, deberemos consultarlo con nuestro equipo médico.

También es importante tratar de adquirir buenos hábitos más generales, como no forzar la vista, usar pantallas grandes con buena resolución cuando trabajamos o leemos en el ordenador o llevar gafas de sol en exteriores.

Referencias:

 

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