Para qué sirve la resonancia magnética en esclerosis múltiple

La resonancia magnética es una prueba médica que consiste en la captura de imágenes tomadas como secciones del cuerpo. Es una de las pruebas más habituales e importantes para el diagnóstico de esclerosis múltiple (EM) porque en las secciones del cerebro se pueden apreciar las cicatrices o lesiones características que se producen a causa del ataque del sistema inmunitario a la mielina, proteína que recubre las fibras nerviosas.

La resonancia es una prueba indolora que no requiere ningún tipo de preparación. El paciente debe permanecer tumbado, inmóvil durante un tiempo en un pequeño túnel, dentro del escáner. También escuchará ruidos y zumbidos. Esto puede resultar incómodo y algo agobiante para algunas personas, por lo que debe afrontarse con paciencia.

El escáner es un aparato capaz de captar una imagen sensible y no invasiva del sistema nervioso. A diferencia de la tomografía computarizada (TAC) o los rayos X, la resonancia magnética no utiliza radiación, sino campos magnéticos y ondas de radio. El magnetismo actúa sobre los átomos de hidrógeno del agua que está contenida en los tejidos y los alinea; después, las ondas de radio los ponen en movimiento. Al detener la estimulación y volver los átomos a su posición original, se produce una liberación de energía.

Un ordenador es capaz de recoger y traducir esa energía en imágenes que revelarán las cicatrices características de la EM. Esto es así porque la capa de mielina que protege los nervios es grasa y repele el agua, de tal manera que se percibe en la imagen como una zona oscura; sin embargo, cuando hay un área dañada, sin mielina, el agua se acumulará en esa zona y el escáner la mostrará como un punto blanco brillante.

La sensibilidad de esta prueba es muy alta, lo que significa que puede detectar muy bien las anomalías; no obstante, un resultado anormal en el escáner, con lesiones visibles, no indica por sí sola que haya EM. Otras patologías pueden provocar marcas similares; incluso en individuos sanos, con la edad van apareciendo lesiones en el cerebro.

Al mismo tiempo, un resultado normal –sin lesiones– en la resonancia magnética tampoco sirve para descartar completamente la EM. Para un pequeño porcentaje de personas (aproximadamente un 5 %), no hay marcas detectables o estas están en la médula y no llegan a verse en la prueba. En estos casos, el diagnóstico debe confirmarse por otros medios.

Así pues, la resonancia es una herramienta muy potente para el diagnóstico, aunque es necesario que, además del resultado positivo en la prueba, el neurólogo pueda confirmar otros criterios clínicos.

Después, la resonancia se empleará en el seguimiento de las personas con EM ya confirmada para saber cómo de activa se mantiene la enfermedad, si los síntomas clínicos se corresponden con la aparición de nuevas lesiones o si el tratamiento está siendo efectivo.

Referencias:

 

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