Para qué sirve el examen neurológico en la esclerosis múltiple

Generalmente el diagnóstico de esclerosis múltiple (EM) se fundamenta en la ocurrencia de dos ataques en un periodo de un mes y durante los cuales aparecen síntomas de la enfermedad que se mantienen durante al menos 24 horas.

Tras completar una historia clínica detallada con los síntomas antiguos y los actuales, el neurólogo realiza un examen neurológico, que no es más que una serie de exploraciones para demostrar si existe una disminución de la función nerviosa en una o en varias vías nerviosas.

Durante el reconocimiento se valoran cambios oculares y alteraciones en la coordinación de movimientos de las extremidades, el equilibrio, la sensibilidad, el habla y los reflejos.

Los signos que buscará el especialista específicamente son:

  • Reflejos anormales
  • Debilidad o disminución de la capacidad para mover alguna parte del cuerpo
  • Disminución de la sensibilidad (entumecimiento) o sensibilidad alterada (sensación de hormigueo o quemazón)
  • Desequilibrio, espasmos, temblores o cualquier otro signo de alteración motora que pueda estar originado en el cerebro o en la médula espinal
  • Mareos
  • Problemas de atención y memoria o problemas para razonar o hablar

En la revisión ocular se observará si aparecen:

  • Respuestas anormales de la pupila ante la luz u otro estímulo
  • Cambios en el campo visual
  • Disminución de la agudeza visual
  • Dolor al mover el ojo
  • Movimientos oculares rápidos e incontrolables
  • Pérdida de visión en un ojo o visión doble

Además, en la revisión ocular el oftalmólogopuede incluir una tomografía de coherencia óptica, que es una prueba de imagen para visualizar con luz el fondo del ojo. Ello permite evaluar directamente cuál es el estado de las fibras nerviosas de la retina.

Todos estos aspectos pueden ser un reflejo de los brotes de la enfermedad y constituir indicios o marcadores clínicos con valor diagnóstico. En cuanto a su valor pronóstico (el de predecir la evolución de la enfermedad), no es completamente fiable. Durante los primeros años una alta frecuencia e intensidad de los brotes sí puede indicar una mala evolución, pero más tarde, la progresión de la enfermedad ya no depende tanto de los focos de inflamación que causan los brotes, sino más bien de una inflamación difusa y generalizada en todo el sistema.

En cualquier caso, el examen neurológico inicial no es una prueba diagnóstica definitiva; únicamente informa al especialista de que algo no va bien en nuestro sistema nervioso.

Probablemente el siguiente paso sea solicitar una analítica completa en la que puedan descartarse infecciones, falta de vitaminas, otras enfermedades autoinmunes o metabólicas… y, si después de esto, la EM sigue siendo una posibilidad sobre la mesa, entonces se realizarán pruebas más específicas, como una resonancia magnética, una punción lumbar o una prueba de potenciales evocados.

Referencias:

 

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