Mito: “Una infección desencadenó mi esclerosis múltiple”

Existe la creencia errónea de que las infecciones podrían ser la causa de la esclerosis múltiple (EM). El origen de este mito puede estar en que algunas enfermedades neurológicas crónicas sí guardan relación con una infección previa, generalmente vírica, por lo que es razonable pensar que en la esclerosis múltiple podría ocurrir algo parecido.

Sin embargo, NO es así. No se puede descartar al 100% que algún tipo de infección vírica pueda tener algún papel que incremente algo la predisposición a padecerla, pero desde luego no es el agente desencadenante único.

Aunque la esclerosis múltiple se identificó hace ciento cincuenta años y desde entonces se han hecho importantes avances en todos sus aspectos, su causa sigue siendo un misterio. En todo este tiempo se han identificado algunos factores que pueden predisponer a las personas a padecer la enfermedad, como la raza, la genética, el medio ambiente o el género (es más frecuente en las mujeres), pero su causa específica aún no se conoce.

Algunos estudios sugieren que ciertos virus, como el de la rubéola, el herpes o las paperas, podrían contribuir al desarrollo de la enfermedad, pero todavía no se ha confirmado que haya un vínculo definitivo entre la esclerosis múltiple y una causa viral. La prueba más clara está en que, según se cita en un trabajo elaborado por un grupo de neurólogos del Hospital Regional Universitario Carlos Haya, no se ha logrado aislar ningún virus ni partícula vírica en tejidos de pacientes con esclerosis múltiple, ni se ha podido transmitir la enfermedad a animales de experimentación. Además, la esclerosis múltiple NO es una enfermedad contagiosa.

La hipótesis más aceptada actualmente es que la esclerosis múltiple podría ser el resultado de la conjunción de un factor ambiental desconocido (donde no se puede descartar que pueda influir tener algún tipo de infección vírica, entre otros factores ambientales) y una determinada predisposición genética que, al presentarse en una misma persona, darían lugar a una serie de alteraciones en la respuesta del sistema de defensa o inmunitario.

La unión de estos factores sería, a su vez, la causante del estado inflamatorio que acompaña a las lesiones de la esclerosis múltiple. Esta inflamación sería el mecanismo más inmediato, aunque no el único, de la aparición de lesiones focales en la sustancia blanca, en las que lo más llamativo es la pérdida de mielina (desmielinización) con afectación variable de los axones.


Referencias:

Fecha de publicación: 09/2017

1706050557