Mito: la alimentación cura la esclerosis múltiple

Seguramente, desde que te diagnosticaron esclerosis múltiple habrás leído todo lo que ha caído en tus manos sobre la enfermedad, en busca de aquello que te ayude a mejorar los síntomas. Es probable que esto incluya información sobre diversas dietas, como la paleolítica o la Swank. ¿De qué manera influyen en la esclerosis múltiple? ¿Existe una dieta curativa? Aquí te lo contamos.

Dietas usadas en la esclerosis múltiple

De muchas dietas se ha dicho que tienen efectos en la esclerosis múltiple. Sin embargo, muchas carecen de estudios válidos y algunas pueden, incluso, ser peligrosas.

Dieta paleolítica (dieta paleo, para los amigos)

Esta dieta se basa en el supuesto de que nuestro organismo ha sido incapaz de evolucionar y adaptarse a los alimentos surgidos después de la aparición de la agricultura (hace 10 000 años). Por tanto, aboga por comer carne, pescado, frutas, verduras y frutos secos, y evitar legumbres, cereales, lácteos, sal y productos procesados.

En un estudio en el que los pacientes llevaban este tipo de dieta, la fatiga mejoró. El problema es que solo eran 10 pacientes, no hubo grupo de control (lo cual resta mucha fiabilidad a los resultados) y, además de la dieta, llevaban un programa de ejercicios, estiramientos, masajes y meditación. Por tanto, achacar su mejoría a la dieta es casi un acto de fe.

Lo peor de la dieta paleolítica es que puede conllevar deficiencias de algunas vitaminas (ácido fólico, tiamina, vitamina B6 y vitamina D) y de calcio.

Dieta Swank

En 1970, el Dr Swank publicó un estudio en el que mostraba que esta dieta (que se caracteriza, en esencia, por ser muy baja en grasas) reducía los brotes, la discapacidad y la mortalidad. Es difícil saber si de verdad es así, ya que no hubo un grupo para comparar (es decir, un grupo de personas con esclerosis múltiple que llevaran otro tipo de dieta).  

A pesar de que sus beneficios quedan por demostrarse, al menos es una dieta que no tiene por qué llevar a carencias nutricionales.

Dieta sin gluten

Es una dieta que evita por completo el gluten, una proteína que se encuentra en algunos cereales, como el trigo, la avena, el centeno y la cebada. Es el tratamiento esencial para las personas que tienen enfermedad celíaca, pues en ellas el gluten puede provocar síntomas graves.

Tener esclerosis múltiple no te predispone a la enfermedad celíaca, así que no tiene sentido que te sometas a una dieta sin gluten (¡con lo rollo que es!).

Dieta mediterránea

Rica en fruta, verdura, cereales, legumbres, pescado y aceite de oliva, y pobre en grasas saturadas y carne roja. Sin duda, es una dieta fantástica para el corazón, así como para prevenir la diabetes y algunos tipos de cáncer… Pero ¿qué pasa con la esclerosis múltiple? Pues que, de momento, tampoco hay estudios concluyentes que nos saquen de dudas.

Sin embargo, parece que la dieta mediterránea reduce la inflamación, así que es posible que tenga algún efecto sobre la esclerosis múltiple.  

Entonces, ¿cuál es la mejor dieta para la esclerosis múltiple?

Ojalá curar la esclerosis múltiple dependiera de algo tan simple como escoger los alimentos adecuados. Por desgracia, no es así. La realidad es que no existe una dieta que cure la esclerosis múltiple. Sin embargo, la alimentación influye en la gravedad de los síntomas y la discapacidad que estos provocan.

En este sentido, un estudio publicado recientemente en la revista Neurology encontró que las personas con esclerosis múltiple que comían mucha fruta, verdura, legumbres y cereales integrales, y poca carne roja, azúcar y alimentos procesados tenían menos discapacidad, depresión, fatiga y problemas cognitivos.

En definitiva, el consejo es comer sano, lo llames dieta mediterránea o… comer sano. Así que, hasta nueva orden (que provenga de la ciencia), nos adherimos a los alimentos saludables y variados, en cantidades adecuadas. ¡Bon apetit!  

Referencias

 

Fecha de publicación: 11/2018

1810061986