Las diversas caras de la esclerosis múltiple

El comportamiento de la esclerosis múltiple (EM) varía de una persona a otra. No se sabe por qué algunas personas presentan síntomas progresivos, mientras que otras tienen formas benignas que les producen discapacidades mínimas en el transcurso de su vida.

La esclerosis múltiple puede incluso comportarse de distinta forma en personas de la misma familia. Aunque no es una enfermedad propiamente hereditaria, el riesgo de sufrirla es ligeramente mayor en los familiares de los afectados que en la población general.

Así, la EM es una enfermedad impredecible. Sin embargo, un grupo internacional de expertos ha definido que la esclerosis múltiple puede presentarse o evolucionar de cuatro formas:

1. Remitente recurrente. Es la forma de presentación más común y afecta a más del 80% de personas con esclerosis múltiple. En las fases iniciales puede no haber síntomas, a veces durante varios años. Esta forma se caracteriza por la aparición de ataques agudos (“brotes”) sin previo aviso, que duran días o semanas y luego desaparecen, la mayoría de las veces con recuperación total y, a veces, dejando alguna secuela neurológica. Entre los brotes no hay síntomas.

2. Progresiva primaria. Se presenta solamente en el 10% de los casos. Se caracteriza por un comienzo lento y progresivo, sin brotes, aunque puede haber algunas fases de estabilidad ocasionales y mejorías pasajeras poco importantes.

3. Progresiva secundaria. Se trata de una esclerosis múltiple que comienza adoptando una forma remitente-recurrente, y después de varios años (el tiempo varía dependiendo de la edad a la que empezó la enfermedad) empieza a progresar a un ritmo variable, con o sin brotes, y con algunas fases de mejoría ocasional.

4. Progresiva recurrente. Es una forma atípica de esclerosis múltiple que suele aparecer en personas que desarrollan la enfermedad después de los 40 años. Se caracteriza por una progresión desde el comienzo, pero a diferencia de la forma progresiva primaria, aparecen brotes, con o sin recuperación completa entre ellos.

Además de estas cuatro categorías, se ha identificado una forma de esclerosis múltiple benigna que, como su nombre indica, se caracteriza por tener tan solo un brote inicial seguido de una recuperación completa, pudiendo transcurrir hasta veinte años antes no se produzca un segundo brote. Normalmente, las personas con esclerosis múltiple benigna suelen mantener intactas sus funciones neurológicas durante al menos quince años después del inicio de la enfermedad.

Debido a la escasez de síntomas que se da en la EM benigna, esta es la forma de esclerosis múltiple más difícil de etiquetar, y muchas veces pasa desapercibida.

 

Referencias:
• Lublin FD, Reingold SC, et al. Defining the clinical course of multiple sclerosis. The 2013 revisions. Neurology 2014;83:278-286.
Types of MS. National Multiple Sclerosis Society, 2017.

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