La esclerosis múltiple en el mundo

Cuando te diagnostican de una enfermedad como la esclerosis múltiple, es fácil que te sientas la única persona del mundo a la que le ha tocado sufrirla. Nada más lejos de la realidad. Según el Atlas de Esclerosis Múltiple de 2013, hay 2,3 millones de personas afectadas en el mundo, y parece que el número va creciendo. Ahora bien, la distribución de estas personas entre países y razas varía mucho. ¿Quieres saber cómo? Te lo contamos.

Las regiones con más y menos esclerosis

Todo empezó con Kurtzke. En 1975, este investigador describió la distribución de la esclerosis múltiple en el mundo y se dio cuenta de que, cuanto más nos alejamos del ecuador ―bien hacia el norte, bien hacia el sur―, más esclerosis múltiple hay. En este sentido, los países de Asia, África y América cercanos al ecuador tienen menos esclerosis que, por ejemplo, el norte de Europa.

No obstante, con el tiempo se ha visto que esto no es exactamente así, ya que hay lugares muy cercanos entre sí (como Sicilia y Malta) que tienen cifras muy dispares de la enfermedad.

La raza y la etnia también cuentan

Vivir en uno u otro lugar influye en el riesgo que una persona tiene de tener esclerosis múltiple, pero hay que tomar más factores en cuenta. Hay personas que pertenecen a ciertos grupos étnicos que tienen menos riesgo, a pesar de vivir en países donde hay muchos afectados. Por ejemplo, los maoríes, de Nueva Zelanda, o los inuit, de Canadá, apenas sufren la enfermedad.

Por el contrario, Escocia tiene muchos más casos de esclerosis múltiple que países vecinos, como Inglaterra. De hecho, en algunas regiones del mundo con mucha esclerosis hay una gran proporción de gente con sangre escocesa.

Remontándonos mucho más atrás, es posible que los vikingos fueran los «culpables» de que en el norte de Europa haya más esclerosis múltiple y de que, desde ahí, los colonizadores europeos repartieran por Norteamérica y Australia esos genes más susceptibles de tener la enfermedad.

Un dato curioso es que las personas migrantes adquieren el riesgo del nuevo lugar de residencia, siempre que emigren antes de los 15 años. Si lo hacen más mayores, el riesgo es el del lugar de procedencia. Parece que, en el primer caso, el peso ambiental es más fuerte que el genético, al contrario que en personas más mayores. Ten en cuenta que la esclerosis múltiple suele aparecer entre los 20 y los 40 años, por lo que es posible que, en el caso de migrantes mayores, no les dé tiempo a empaparse del nuevo ambiente.

¿Y la raza? Pues también influye, claro. Los blancos tienen más riesgo que los negros o los asiáticos.

¿Y por qué me contáis todo esto?

Aparte de por lo sorprendentes que son algunos de estos datos, queremos resaltar la importancia de la epidemiología (es decir, la ciencia que estudia la frecuencia de las enfermedades y sus riesgos en la población) en el avance del conocimiento de la enfermedad. Por ejemplo, si en un lugar determinado no existe esclerosis y se consigue descubrir por qué, ahí podría estar la prevención o cura de la enfermedad.

De momento, las explicaciones a las variaciones epidemiológicas son variadas (entre otras, distintos niveles de vitamina D, debido a la diferencia de luz solar, o tasas diferentes de fumadores) y no están probadas. La ciencia sigue estudiando. Seguro que, algún día, lo entenderemos todo.

Referencias

  • Browne P, et al. Atlas of Multiple Sclerosis 2013: A growing global problem with widespread inequity. Neurology. 2014;83(11): 1022-1024.
  • Compston A, Coles A. Multiple sclerosis. Lancet. 2008;372(9648):1502-1517.
  • Kurtzke JF. A reassessment of the distribution of multiple sclerosis. Acta Neurol Scand 1975; 51: 110-136.
  • Prevalence and incidence of multiple sclerosis. Multiple Sclerosis Trust. Actualizado en agosto de 2018.

Fecha de publicación: 11/2018

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