Fatiga: cómo economizar la energía

La fatiga es uno de los síntomas más comunes en la esclerosis múltiple (EM) y puede llegar a ser uno de los más discapacitantes. Debido a ello, es también uno de los principales motivos de baja laboral.

En la EM, la fatiga es un síntoma complejo en el que pueden influir diversos factores, como las alteraciones del sueño, el calor ambiental, el estrés o la propia EM. Las alteraciones de la marcha, la espasticidad y otros síntomas característicos de la EM restan energía a los pacientes y pueden incrementar la sensación de fatiga.

Para combatir la fatiga se tienen en cuenta dos aspectos fundamentales: por un lado, identificar y controlar los factores que pueden influir en la aparición de fatiga y, por otro, aplicar una serie de medidas para economizar energía, que permitan gastar la energía de una forma razonable; de este modo, se puede disponer de una reserva de energía cada día.

Según la doctora Susan Forwell, Profesora Asociada del Departamento de Ciencia Ocupacional y Terapia Ocupacional de la Universidad British Columbia, en Vancouver (Canadá), «algunos ejemplos de medidas para economizar energía en las personas con EM incluyen la utilización de un asiento para el baño o la ducha, dar prioridad a las acciones más urgentes o importantes, o delegar tareas a otras personas».

El fisioterapeuta y el terapeuta ocupacional son los profesionales más indicados para diseñar un plan de acción personalizado para cada paciente y enseñarle algunas técnicas para economizar energía. Los afectados de EM suelen tener una reserva de energía limitada a lo largo del día; el objetivo de las medidas de ahorro de energía es optimizar y dosificar la utilización de esta energía a lo largo del día, para que estas personas puedan llevar a cabo sus tareas sin que se agote su energía.

La Sociedad para la Esclerosis Múltiple de Canadá (Multiple Sclerosis Society of Canada) propone algunas recomendaciones para que las personas con EM ahorren energía en sus actividades diarias:

Empezar por las tareas más importantes o urgentes. Para ello, es útil anotar las tareas diarias y ordenarlas por orden de importancia.

Compartir y delegar tareas. Es importante que las personas con EM aprendan a delegar. Se recomienda identificar aquellas tareas que no es imprescindible que las haga uno mismo y se puedan ceder a otras personas.

Eliminar de la lista de tareas diarias las que no son imprescindibles. El objetivo es no incluir actividades innecesarias en nuestro día a día que nos resten tiempo y energía.

Planificar las tareas antes de empezarlas, asegurándose de tener a mano todos los objetos y herramientas que se necesiten para realizar una tarea. De este modo no habrá que levantarse luego a buscarlos.

Agrupar los encargos que se tengan que hacer fuera de casa; por ejemplo, aprovechar para pasar por el supermercado cuando regresemos del trabajo.

Equilibrar el horario para evitar sobrecargas de trabajo, distribuyendo nuestras actividades de forma equitativa a lo l

Incorporar algunos cambios en nuestra vivienda que nos ayuden a reducir la fatiga; por ejemplo, adaptar el cuarto de baño para que ducharse o bañarse sea más cómodo y seguro.

Las medidas para economizar energía también se pueden aplicar en el entorno laboral. Algunos ejemplos son realizar breves descansos entre las actividades, plantearse trabajar desde casa si la actividad lo permite, o incorporar algunos elementos ergonómicos para ganar comodidad en el trabajo (Employment and Disability Institute; Multiple Sclerosis Society of Canada). No es raro que las personas con EM rindan más por la mañana y se vayan cansando a lo largo del día; en esos casos, puede ser útil incluir algunos cambios en la planificación del trabajo para que puedan realizar las tareas que requieren mayor esfuerzo cognitivo o físico en sus mejores horas.

Referencias:

Fecha de actualización: 09/2018

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