Estrés y Esclerosis Múltiple

El estrés se ha definido como una experiencia emocional asociada a tensión, ansiedad y daño.

La posibilidad de que el estrés psicológico pueda desencadenar el inicio o la actividad posterior de la esclerosis múltiple (EM) ha sido propuesta por diferentes autores. La mayoría de la evidencia existente entre EM y estrés, procede de casos anecdóticos o estudios retrospectivos, los cuales son susceptibles de aglutinar un sesgo en su interpretación, puesto que nos encontramos ante una enfermedad crónica con altibajos en su evolución clínica, producto de su historia natural. Los estudios prospectivos con datos objetivos, como los derivados de resonancia magnética, no muestran resultados definitivos.

Llegar a una conclusión en la interpretación de los diferentes estudios, no es fácil dados los diferentes resultados obtenidos utilizando los mismos métodos de estudio. Por un lado, se demostró que un suceso estresante como el ataque con misiles en Tel Aviv durante la guerra del Golfo produjo una disminución del riesgo de brotes en personas con EM. Por otro lado, autores demostraron que la pérdida de un hijo se asociaba a mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, aunque este evento estresante también se asociaba a un aumento de riesgo de infarto de miocardio, cáncer y mortalidad global, pero no a ictus u otras enfermedades autoinmunes como la enfermedad inflamatoria intestinal.

Cuando las personas con EM declaran que el estrés empeora su enfermedad, pueden estar en lo cierto, sin embargo, la revisión exhaustiva de los diferentes trabajos de medicina publicados no permiten establecer claras conclusiones entre el estrés y la EM. Serán necesarios futuros estudios que nos ayuden a esclarecer esta relación y, si existe, poder establecer un correcto manejo terapéutico.

 

Dr. Jordi Río Izquierdo
Médico adjunto de Neurología
CEMCAT. Hospital Universitari de la Vall d’Hebron. Barcelona
Junio 2012

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