El masaje: más que un placer para las personas con esclerosis múltiple

El masaje es una técnica a la que recurren muchas personas con esclerosis múltiple para aliviar sus síntomas, cuando los tratamientos convencionales no son suficientes. Pero ¿de verdad son eficaces? ¿Para qué sirven? En este artículo te lo contamos.

¿Qué beneficios puedo esperar de los masajes?

Varios investigadores (que referenciamos en la bibliografía, al final de este artículo) han estudiado el efecto de los masajes en los síntomas de la esclerosis múltiple. A continuación, resumimos lo que han encontrado.

  • Dolor. Las personas con esclerosis múltiple pueden sentir diferentes tipos de dolor. El musculoesquelético —debido a la debilidad, la espasticidad o las posturas inadecuadas— es muy frecuente. Los masajes reducen este tipo de dolor y, además, favorecen la relajación y disminuyen el estrés, lo cual influye positivamente en la manera de afrontar el dolor.
  • Fatiga. Los masajes mejoran la fatiga, esa falta de energía que convierte el día a día en todo un reto.
  • Espasticidad. Los estudios son controvertidos, pero es probable que los masajes también mejoren este síntoma, que provoca rigidez, espasmos y calambres musculares y limita mucho las actividades de quienes la padecen.
  • Equilibrio y marcha. Los beneficios de los masajes en el equilibrio y la marcha tampoco están muy claros. En algunas investigaciones, los masajes han mejorado estos síntomas y en otras, no. Eso sí, en ninguna se ha visto que los empeoren.
  • Ansiedad y depresión. Los masajes parecen tener también un efecto positivo en el estado de ánimo. Mejoran la ansiedad, la depresión y la autoestima, así como la capacidad de enfrentar los desafíos que la enfermedad pone por delante.
  • Bienestar general. Los masajes disminuyen el estrés, y mejoran la sensación de bienestar y la calidad de vida. En esto coinciden todos los estudios: los participantes aseguran sentirse mejor tras someterse a un programa de masajes durante varias semanas.

¿Qué tipos de masajes hay?

Existen muchos tipos de masajes: tailandés, masaje de tejidos profundos, shiatsu, etc. El más conveniente para ti dependerá de lo que te ocurra, del grado de evolución de la enfermedad y de tu estado de salud general.

El masaje sueco —el más conocido— se basa en cinco técnicas o movimientos:

  • Roce: movimientos ascendentes a lo largo del cuerpo, para relajarlo y prepararlo para el masaje.
  • Amasamiento: este movimiento, parecido al de amasar harina, sirve para mejorar la circulación y aflojar tensiones profundas. 
  • Fricción: estos movimientos circulares profundos, realizados con las yemas de los dedos, producen una agradable sensación sedante.
  • Palmoteo: se dan palmaditas rítmicas y suaves con las palmas huecas.
  • Vibración: son sacudidas delicadas y rápidas.

¿Son los masajes seguros para las personas con esclerosis múltiple?

En general, sí son seguros. En los estudios, el masaje sueco no causó ninguna alteración en las personas con esclerosis múltiple que lo recibieron.

Ahora bien, se debe tener la precaución de no elevar la temperatura corporal, para evitar que los síntomas empeoren con el calor. Por eso, es preferible obviar los masajes demasiado enérgicos o los que se combinan con baños terapéuticos (como el masaje alemán).

Por otro lado, existen algunas situaciones en las que los masajes pueden ser peligrosos: heridas, tromboflebitis, osteoporosis, artritis, enfermedades del corazón… Explica al fisioterapeuta todas las enfermedades que tienens, para que decida qué técnica es segura para ti.

En definitiva, los masajes son un método fantástico e incruento para aliviar algunos síntomas de la esclerosis múltiple. ¿A qué estás esperando para probarlos?  

Referencias

Fecha de publicación: 07/2018

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