Ejercicios de suelo pélvico para esclerosis múltiple

El suelo pélvico es una estructura muscular que se fija a los huesos de la pelvis para sostener los órganos pélvicos que están bajo el abdomen y facilitar su función o la continencia en reposo.

Los ejercicios destinados a reforzar esta musculatura son útiles para el manejo de los síntomas asociados a la incontinencia fecal y urinaria que pueden aparecer en las personas con esclerosis múltiple (EM), y también pueden ayudar con los problemas sexuales.

Un entrenamiento básico que puede realizarse con facilidad son los llamados ejercicios de Kegel. Consisten en intentar contraer los anillos musculares de la uretra o del ano como si se tratase de controlar el flujo de orina o la defecación. Se puede elegir un momento del día para adoptar la rutina de hacer varias contracciones consecutivas (10-15, por ejemplo) en posición tumbada, de pie o sentada en una silla.

La forma correcta de hacerlo es respirando y soltando el aire despacio mientras se realiza cada contracción y es importante que la musculatura abdominal esté relajada para que sean los músculos pélvicos y los esfínteres los que hagan el trabajo. Por el mismo motivo, tampoco tendrían que contraerse los glúteos ni los muslos.

Una vez que se ha conseguido el control voluntario de esta musculatura, al cabo de unas semanas, esta capacidad de control nos servirá para realizar una contracción en momentos puntuales en los que hay riesgo de escape, como al subir escaleras o al bajarse de una silla. No obstante, no es positivo abusar de este tipo de ejercicios aumentando su práctica o el número de repeticiones, ya que esto podría conducir a la fatiga muscular y agravar el problema de incontinencia.

Otros ejercicios que sirven para mejorar el tono de toda el área pélvica se pueden realizar acostados en el suelo boca arriba y con las rodillas flexionadas; los brazos quedan estirados y las plantas de los pies apoyadas en el suelo. A continuación, se llevan las rodillas hacia un lado o el otro alternativamente, procurando que el tronco no se mueva y que los hombros permanezcan apoyados.

En la misma posición o con los pies apoyados sobre un balón de Pilates (como el de la foto), podemos levantar la pelvis hacia el techo tensando el abdomen, y bajarla de nuevo al suelo varias veces acompasando la respiración con cada levantamiento.

También es útil permanecer de pie y mover la cadera como un péndulo. Para ello, podemos cambiar el peso del cuerpo de una pierna a otra flexionando las rodillas o bien levantar lateralmente cada pierna con la rodilla estirada, para hacer que la pelvis oscile de un lado al otro.

Sentados sobre un balón, podemos movilizar la cadera suavemente cambiando el soporte del peso del cuerpo o bien practicar a separar y juntar las rodillas. Estos movimientos causan la contracción refleja de la musculatura pélvica.

En cualquier caso, es siempre conveniente hablar con un fisioterapeuta para que adapte una rutina de ejercicios acorde con nuestro estado físico y nos aconseje acerca de la forma adecuada de realizarlos sin provocarnos lesiones.

Referencias:

 

1707051175

ver más en Afrontando la EM