Dormir bien con esclerosis múltiple

Los trastornos de sueño son hasta tres veces más frecuentes en las personas afectadas de esclerosis múltiple (EM) que en el resto de la población. Sin embargo, muchas veces pasan desapercibidos y sin diagnosticar, probablemente debido a que no es un tema prioritario para el paciente con EM, y a veces olvida referirlo. Solo cuando se le pregunta directamente por ello le da relevancia.

Un estudio reciente de la Universidad de California Davis, en Estados Unidos, “El infradiagnóstico de los trastornos del sueño en pacientes con Esclerosis Múltiple” (Bras, 2014), evidenció que los trastornos del sueño más frecuentes en la esclerosis múltiple son:

  • el insomnio (32%),
  • El síndrome de piernas inquietas (SPI), que se caracteriza por una sensación de ‘intranquilidad’ o ‘nerviosismo’ en las piernas o en la cintura, que aparece cuando el paciente se queda quieto y se sienta o cuando lleva un rato en la cama por la noche (37%),
  • las apneas obstructivas del sueño (38%).

Todos estos trastornos pueden tener relación con la astenia o fatiga característica de esta enfermedad (ver post “La fatiga en esclerosis múltiple: ahorrar energía”).

Otros datos interesantes del estudio fueron que los trastornos del sueño eran mucho más frecuentes en mujeres; que la mitad de los participantes reconocían tardar más de media hora en conciliar el sueño por la noche y se despertaban frecuentemente y que casi el 11% tomaba fármacos para dormir. Además, un porcentaje bajo de pacientes padecían otros trastornos menos frecuentes como la narcolepsia-cataplejía, ataques súbitos de sueño y una sensación de “parálisis” al despertar que dura de segundos a varios minutos.

Si se comparan los patrones de sueño en personas sin esclerosis múltiple con los de los pacientes con EM, éstos últimos refieren más dificultad para conciliar el sueño, que es intranquilo y poco reparador, y que se despiertan antes por la mañana.

Es necesario hacer un diagnóstico precoz y tratar estas alteraciones del sueño en los pacientes con EM, pues pueden afectar al curso de la enfermedad, a su estado de salud en general y a su calidad de vida. Una vez realizado el diagnóstico, se podrán proponer medidas correctoras y preventivas.

El primer paso en la prevención será evitar los problemas causantes de los trastornos de sueño en la esclerosis múltiple, tanto los físicos (espasmos musculares, dolor, alteraciones en el control de los esfínteres, etc.) como los emocionales (depresión, ansiedad). Ello contribuirá a un mejor descanso nocturno y a disminuir el cansancio diurno.

También es importante una adecuada “higiene del sueño”: irse a dormir a la misma hora por la noche, breves siestas después de la comidas (no más de 30 minutos), dormir en una habitación tranquila, evitando luces y ruidos y con una adecuada temperatura ambiental (esta temperatura ambiental evita el aumento del tono muscular y los “espasmos”).

Finalmente, como el sobrepeso empeora el sueño y aumenta la frecuencia e intensidad de los ronquidos, también se deberá mantener un peso corporal adecuado.

Referencias:

 

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