Disfunción Sexual y Esclerosis Múltiple

No se puede menospreciar el efecto que la Esclerosis Múltiple (EM) puede provocar a nivel de la función sexual de los pacientes. En una fase inicial de la enfermedad la afectación de la función sexual es poco frecuente, afectando a menos del 5% de los pacientes. A lo largo de la evolución de la EM llega a suceder en el 50-90% de los hombres y en el 40-80% de las mujeres.

Los síntomas pueden ser comunes para ambos sexos (menor interés sexual, problemas para alcanzar el orgasmo), o más específicos para cada sexo (sequedad vaginal, dolor en las relaciones sexuales en las mujeres; problemas de erección o de eyaculación en los hombres). En cualquier caso, estos síntomas suelen llevar asociado un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes y, además, influyen directamente en sus relaciones de pareja y en su autoestima.

Por todo esto, es importante que el paciente de Esclerosis Múltiple tenga la suficiente confianza con los profesionales sanitarios (Neurólogo o Enfermera Especialista) para que pueda explicar sus síntomas y así permitir encontrar una solución para los mismos.

Las causas de la disfunción sexual en la Esclerosis Múltiple pueden ser muy diversas. En primer lugar estarían las causas que dependen directamente de la propia enfermedad, las llamadas “Causas Primarias de Disfunción Sexual”.

Las lesiones localizadas estratégicamente en zonas del Sistema Nervioso Central que tienen responsabilidades en la función sexual pueden provocar alguno de los síntomas señalados anteriormente. Éstas pueden provocar que los estímulos sexuales no se interpreten bien, que la sensibilidad de los genitales disminuya, que no exista una orden adecuada para que aparezca una respuesta apropiada.

Por todo ello, los síntomas más frecuentemente referidos por las mujeres son alteraciones de la sensibilidad genital, una disminución de la lubricación vaginal, dificultad para excitarse sexualmente y problemas para alcanzar el orgasmo.
En el hombre, la actividad sexual requiere la coordinación de las diferentes etapas del acto sexual, que son: excitación, erección, orgasmo y eyaculación. Las lesiones del Sistema Nervioso Central, pueden producir que la orden de erección y/o eyaculación, no alcance los órganos sexuales. Todo esto produce problemas de erección (el síntoma más común) y eyaculación (generalmente con retraso o ausencia de la misma) lo que repercute en la ausencia de orgasmo.

En el hombre, la actividad sexual requiere la coordinación de las diferentes etapas del acto sexual, que son: excitación, erección, orgasmo y eyaculación. Las lesiones del sistema nervioso central, pueden producir que la orden de erección y/o eyaculación, no alcance los órganos sexuales. Todo esto produce problemas de erección (el síntoma más común) y eyaculación (generalmente con retraso o ausencia de la misma) lo que repercute en la ausencia de orgasmo.

Las “Causas Secundarias de Disfunción Sexual” son aquellas que tienen un origen físico o emocional no directo y primariamente relacionadas con la función sexual. Algunos ejemplos son la disfunción intestinal o vesical (como por ejemplo incontinencia de orina), la fatiga (síntoma extraordinariamente frecuente y limitante de la EM), la espasticidad, la falta de fuerza muscular, o las alteraciones de atención y concentración. Todos ellos son síntomas que pueden dificultar indirectamente una adecuada actividad sexual.

Por último, las “Causas Terciarias de Disfunción Sexual” son aquellas que resultan de problemas culturales, educacionales o psicosociales que pueden provocar una menor capacidad sexual en los que las sufren. Algunos ejemplos son; la depresión, la ansiedad, la baja autoestima, o la pérdida de confianza en sí mismo.

De todo lo anteriormente expuesto, se deduce que para mejorar un problema de disfunción sexual en un paciente con EM necesitamos, sobre todo, que el paciente nos confíe sus síntomas. Sin este paso inicial es imposible orientar el trabajo que nos llevará a encontrar el origen u orígenes del problema, para ponerle el mejor remedio posible.

El abordaje diagnóstico-terapéutico debe ser siempre multidisciplinar. Hay que crear un grupo de trabajo donde el paciente, su pareja sexual y el equipo sanitario trabajen de forma conjunta. Lo principal es la educación, que el paciente comprenda los mecanismos que envuelve la función sexual normal, que conozca las estrategias que se pueden utilizar en cada caso y lo que se puede esperar de ellas. Además, un soporte afectivo y un fuerte apoyo emocional por parte de todos, incluyendo al equipo sanitario y a la pareja del paciente, son también una piedra angular para conseguir una mejoría de los síntomas de disfunción sexual del paciente de EM.

Disfunción sexual y Esclerosis Múltiple

Dr. Ricardo Ginestal López
Médico adjunto de Neurología
Fundación Jiménez Díaz (UTE). Madrid
Abril 2012

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