Desmontando mitos: “La esclerosis múltiple conduce siempre a discapacidad”

Existe una creencia muy arraigada de que la esclerosis múltiple (EM) conduce siempre a discapacidad. ¿Qué hay de cierto en eso?

La realidad es que el hecho de haber sido diagnosticado de EM no es sinónimo de llegar a sufrir discapacidad.

La EM se comporta de forma distinta en cada persona. Debido a ello, se podría decir que no hay dos pacientes iguales, incluso los síntomas pueden variar notablemente en una misma persona a lo largo del tiempo.

A pesar de la enorme variabilidad de la EM, un grupo internacional de expertos ha identificado cuatro formas fundamentales de la enfermedad, aunque hay más variantes. La forma más frecuente en el momento del diagnóstico es la EM remitente recurrente, que afecta a un 80%-85% de las personas con EM, de las cuales aproximadamente un 50% podrá evolucionar hacia la forma progresiva secundaria al cabo de unos diez años o más. El resto de las personas podrán presentar otras formas, como la EM progresiva primaria o la EM progresiva recurrente, que es una variante atípica de la EM que suele aparecer en las personas que desarrollan la enfermedad a partir de los 40 años de edad.

Aparte de estos cuatro tipos de EM, existe un porcentaje de pacientes que presentan formas benignas de la enfermedad, que se caracterizan porque transcurridos más de diez años de su diagnóstico las personas que las sufren pueden seguir llevando una vida prácticamente normal, sin limitaciones funcionales o físicas importantes.

Como podemos ver, la EM no es siempre una enfermedad discapacitante y se espera que con los nuevos tratamientos lo sea cada vez menos.  La introducción, hace dos décadas, de los primeros fármacos conocidos como “modificadores de la enfermedad” supuso un importante avance en el abordaje terapéutico de la EM, que pasó de ser una dolencia incapacitante a convertirse para muchos pacientes en una enfermedad silenciosa que les permite llevar una vida normal. Eso sí, con necesidad de control médico.

En la actualidad, las cosas han cambiado y lo cierto es que, según datos de la FELEM (Federación Esclerosis Múltiple España), tan solo un 25% de las personas con EM llegan a necesitar silla de ruedas en algún momento de su vida. La EM puede producir problemas de movilidad, pero la mayoría de los afectados puede mantener su independencia y llevar una vida satisfactoria y plena a pesar del diagnóstico.

Referencias:

Fecha de publicación: 02/2018

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