Desequilibrio e incoordinación en la esclerosis múltiple

Uno de los síntomas característicos de la esclerosis múltiple (EM) es la dificultad para mantener el equilibrio o para movilizar adecuadamente el cuerpo.

Alguno de estos síntomas tiene su origen en la rigidez muscular o la aparición de movimientos espásticos, de la que ya hemos hablado en el artículo de “Contracturas y espasticidad”.

Otra de las causas es la ataxia. Esta palabra de origen griego significa “falta de orden”; en Neurología esta falta de orden se refiere a la pérdida del control sobre los movimientos.

Para comprender las características del desequilibrio y la incoordinación de movimientos en la esclerosis múltiple, es necesario realizar un sencillo análisis de los tres mecanismos que utiliza el cuerpo humano para mantener el equilibrio (1,2).

Información propioceptiva. Todos los músculos, ligamentos, articulaciones, etc. del cuerpo humano cuentan con receptores nerviosos específicos que aportan información al cerebro acerca de la posición en la que se encuentran. A este sentido se le conoce con el nombre de propiocepción y permite, por ejemplo, que podamos tocar la punta de nuestra nariz con un dedo manteniendo los ojos cerrados: no es necesario que veamos dónde se encuentra la mano para saberlo, podemos sentirlo.

Sentido del equilibrio. El órgano especializado en la percepción del equilibrio es el oído interno. En su interior se encuentra un sistema de canalículos y de receptores nerviosos que permiten, a partir del movimiento del líquido que contienen, obtener información acerca de la inclinación de la cabeza y de la velocidad a la que se desplaza.

Sentido de la vista. Los órganos especializados en aportar información visual son los ojos y las conexiones nerviosas que establecen con las regiones cerebrales encargadas de la función visual. La vista, además de aportarnos información sobre nuestro entorno, nos permite conocer nuestra situación con respecto a él, obtener información sobre nuestros movimientos y colaborar en el equilibrio.

Si se produce alguna alteración en los órganos de percepción o en las vías nerviosas encargadas de transmitir la información relativa a la propiocepción, al equilibrio o a la vista, pueden desencadenarse problemas de equilibrio o vértigo.

La desmielinización característica de la esclerosis múltiple afecta a estas vías nerviosas de manera diferente en cada paciente, llevando a problemas para el mantenimiento de la postura, vértigo y/o caídas.

Así pues, la aparición de síntomas relacionados con una mala función del equilibrio debe llevar a consultar con el neurólogo.


Referencias:

1. Haines, D.E. (2003). Principios de Neurociencia. Madrid: Elsevier Science.
2. Temblores y ataxia en la EM. MS in focus, Multiple Sclerosis International Federation. Núm. 13. 2009.

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