¿Cómo se diagnostica la esclerosis múltiple? Resonancia Magnética

El diagnóstico de esclerosis múltiple se puede realizar actualmente de manera certera y segura con diferentes técnicas médicas, entre las que - según las guías de la Sociedad Española de Neurología -destacan las técnicas de imagen como prueba fundamental, (1).

La técnica de imagen más utilizada en la actualidad para diagnosticar la esclerosis múltiple (EM) es la resonancia magnética sin contraste y tras la administración de contraste intravenoso de gadolinio, que se trata de una prueba segura, rápida y relativamente cómoda.

Antes de la realización de la prueba, el paciente debe informar al personal sanitario de si es portador de algún elemento metálico (placas o tornillos en el cuerpo para el tratamiento de alguna fractura, marcapasos, válvulas cardíacas, dispositivos de asistencia para la audición (los llamados popularmente audífonos). Esto es necesario para que los profesionales de Radiología puedan comprobar la compatibilidad de estos con la máquina de resonancia magnética, lo que garantiza la seguridad del paciente y el buen funcionamiento de estos dispositivos.

Para el desarrollo de la prueba, el paciente permanece tumbado en una camilla, que se introduce en el interior de la máquina de resonancia. Y durante todo el estudio, es muy importante que el paciente esté lo más quieto posible con el fin de obtener unas imágenes médicas de calidad.

El paciente en todo momento permanece en contacto mediante un sistema de comunicación con el personal sanitario que se encuentra fuera de la sala de resonancia, que puede acudir en su ayuda en el improbable caso de que ocurriera algún problema.

Por su parte, la administración intravenosa de gadolinio se realiza a través de una vía colocada en el antebrazo, similar a las que se utilizan para sacar muestras de sangre o administrar suero. La literatura científica apoya sobradamente la seguridad de estos medios de contraste, así como sus grandes aportaciones en la mejora del diagnóstico.

Una vez que las imágenes se han obtenido, son analizadas por un neurorradiólogo, médico especializado en la imagen médica cerebral. Este profesional aplicará los últimos criterios diagnósticos aceptados por la comunidad científica, bien la última revisión de los criterios de McDonald (2), aprobada en 2010, o bien el consenso MAGNIMS (3), resultado del trabajo de una red de investigación europea que introduce algunas modificaciones en los criterios de McDonald con el intento de mejorar todavía más su efectividad diagnóstica. Y sacará una conclusión y un informe, que remitirá al neurólogo u otro médico que haya pedido la prueba al paciente.

Otra prueba muy útil para el diagnóstico de esclerosis múltiple es el análisis de líquido cefalorraquídeo. Este líquido es el agua que baña el cerebro, la médula espinal y los espacios que los rodean. Para obtenerlo es necesario introducir una pequeña aguja en la espalda, similar a la que se utiliza en la anestesia epidural durante los partos.

Posteriormente este líquido se estudia en el laboratorio y se busca el hallazgo característico de la esclerosis múltiple: las bandas oligoclonales de inmunoglobulinas.

Existen otras técnicas, muy utilizadas en otros tiempos pero cada vez más en desuso, como los potenciales evocados, que consisten en detectar la actividad eléctrica del cerebro a través de unos sensores colocados en la cabeza.

Con todas estas pruebas, además de la interpretación de los síntomas del paciente, los médicos son capaces de establecer el diagnóstico de esclerosis múltiple y de determinar su gravedad.

 

Referencias

1.- Sociedad Española de Neurología. Guía Oficial de Práctica Clínica en Esclerosis Múltiple. Ediciones SEN. 2014.

2.- Polman CH, Reingold SC, Banwell B, et al. Diagnostic criteria for multiple sclerosis: 2010 revisions to the McDonald criteria. Ann Neurol. 2011 Feb;69(2):292-302. doi: 10.1002/ana.22366.

3.- Filippi , Rocca MA, Ciccarelli O. MRI criteria for the diagnosis of multiple sclerosis: MAGNIMS consensus guidelines. Lancet Neurol 2016; 15: 292–303. doi: 10.1016/S1474-4422(15)00393-2.

Fecha de publicación: 03/2018

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