Cómo afecta la esclerosis múltiple al entorno

La esclerosis múltiple afecta a todo el entorno

Hay momentos de la vida que todo el mundo recuerda, no importa los años que viva. El nacimiento de un hijo, dónde estabas cuando te enteraste del atentado de las torres gemelas o el día que te diagnosticaron de esclerosis múltiple. Son hechos que te cambian la vida y, algunos, también la de quienes te rodean. La forma de reaccionar a ellos es diferente para cada persona. Conocer las posibles reacciones es el primer paso para empezar a adaptarse.

Cómo te afecta a ti

Cuando te dicen que es probable que tengas una enfermedad llamada esclerosis múltiple (probable, no seguro, porque eso se sabrá con el tiempo), la primera reacción suele ser la incredulidad y la negación: «No es cierto, se han equivocado». Estos primeros tiempos están marcados por el miedo y la confusión: «¿Qué me va a suceder?».

La forma de responder a ese ciclón que amenaza con arrasar la vida que hasta ahora conoces dependerá de tu personalidad, del momento en el que te pille y del apoyo y la reacción de quienes te rodean. Puedes, por ejemplo, reaccionar con agresividad. Todo te molesta, no quieres hablar ni apoyarte en nadie. Es frecuente que trates de buscar culpables para todo lo que te ocurre, no solo para la enfermedad. El mundo se ha puesto en tu contra y nadie te comprende. Estás enfadado con todo y con todos.

A veces, el enfado se vuelva contra la enfermedad y te da fuerzas para pelear contra ella. El problema es que, a veces, la forma de luchar no te lleva a ninguna parte, porque, a pesar de tus esfuerzos, los síntomas se empeñan en aparecer. Con el tiempo, aprenderás a adaptarte y a sortear los reveses, buscando alternativas y objetivos de vida acordes con la nueva situación.

Cómo afecta a tu familia

Para tu familia, tampoco es fácil la nueva situación. Al igual que para quien recibe el diagnóstico, las reacciones pueden ser diferentes.

Es posible que la reacción sea tranquila y equilibrada, con la ansiedad y el miedo justos. Familiares que te apoyan, pero no te acosan y respetan tu forma de enfrentar la situación. Eso sería la ideal, pero tus familiares son tan humanos como tú y tienen sus propias respuestas… humanas.

Hay familias (o familiares) que sienten la enfermedad como una carga demasiado pesada para soportarla. No saben cómo afrontarla y se alejan, se apartan de ti. La enfermedad les causa tal ansiedad y miedo que su instinto es huir. Eso les carga de culpabilidad, pero no son capaces de reaccionar de otra manera.

Por el contrario, hay otros que te rodearán como nunca lo han hecho, tanto que pueden llegar a asfixiarte. Sus deseos de protegerte son tantos y su preocupación tan excesiva que querrán hacer todo por ti y, si no les pones freno, te convertirán en una persona dependiente de ellas.

Todas estas son reacciones muy humanas y comprensibles. Son consecuencia de la falta de información, el miedo a lo desconocido, la ansiedad y la falta de mecanismos para adaptarse a la situación. En tu mano (y en las suyas) está el comunicaros y encontrar, juntos, soluciones a los problemas que vayan surgiendo. Tal vez necesitéis la ayuda de un psicólogo. No dudéis en buscar uno antes de que la situación se vuelva insostenible.

Referencias

Fecha de publicación: 02/2019

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