Combatir las infecciones urinarias que se presentan en la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad que afecta el cerebro, nervios ópticos y a la médula espinal (sistema nervioso central). Los síntomas pueden variar de una persona a otra y, entre ellos, es posible que aparezcan problemas urinarios (ver post “Cómo mejorar los problemas urinarios en la Esclerosis Múltiple”).

Estos problemas incluyen dificultad para empezar a orinar o para vaciar la vejiga urinaria completamente al ir al baño. También es posible que la vejiga se vacíe con demasiada frecuencia o a la hora incorrecta. O que se llene mucho y se salga la orina: es la incontinencia.

Y, además de todas estas molestias, están las infecciones.

Las infecciones urinarias son frecuentes en las personas con esclerosis múltiple. Sus síntomas son ardor al orinar, necesidad de orinar con más frecuencia, olor fuerte y color oscuro de orina, fiebre y dolor en la parte lateral baja de la espalda o de la barriga. Sus nombres técnicos son infecciones del tracto urinario (ITU) o cistitis.

La micción normal es un acto voluntario, la persona decide cuándo y dónde va a orinar. Antes de una micción normal, la orina se almacena en la vejiga urinaria, que se va ensanchando hasta que se acumulan unos 250-500 mililitros; es en este momento cuándo la persona siente el deseo de orinar.

Lo que ocurre en la EM es que los mensajes que llegan al cerebro pueden interrumpirse, lo que puede ocasionar problemas en el proceso que resulten en retenciones de orina en la vejiga.

Cuando la persona con esclerosis múltiple es incapaz de vaciar totalmente su vejiga urinaria y quedan volúmenes de orina en ella, puede surgir el problema de las Infecciones Urinarias, que están causadas por microbios - generalmente bacterias - que suben desde el orificio por donde sale la orina al exterior a través de un tubo llamado uretra que conduce a la vejiga urinaria.

Las infecciones urinarias son muy frecuentes en los enfermos de esclerosis múltiple - sobretodo en las mujeres, que tienen la uretra más corta - y es muy importante tratarlas para evitar que alcancen los riñones y se compliquen con una infección renal o una pielonefritis.

El tratamiento de las infecciones urinarias es con antibióticos. Normalmente responden bien al tratamiento y en unos días desaparecen los síntomas. Sin embargo, es muy importante seguir el tratamiento hasta el final, pues los síntomas suelen desaparecer a los pocos días, pero la infección no.

No se aconseja el uso rutinario de antibióticos como prevención, porque las bacterias pueden desarrollar resistencia a ellos y en otro episodio no ser efectivos. La excepción a esta regla puede ser un enfermo con esclerosis múltiple que tenga una historia reciente de infecciones urinarias frecuentes y severas, pero es un caso que siempre debe valorar el médico.

En cuanto a lo que puede hacer el propio afectado, es aconsejable beber mucho agua para ayudar a limpiar y a diluir la orina concentrada en la vejiga, así como extremar la higiene genital pues el orificio urinario exterior de la uretra, sobretodo en las mujeres, está cerca del ano.

Por último, es importante saber que las infecciones urinarias no siempre cursan con síntomas urinarios, pero pueden dar pistas con síntomas como un empeoramiento de la fatiga o la apatía del enfermo. Asimismo, su tratamiento es efectivo y rápido, con lo que se deben diagnosticar y tratar siempre.

Referencias:

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