Beneficios del ejercicio en la Esclerosis Múltiple

El ejercicio físico aporta beneficios que han sido demostrados tanto a nivel físico como psicológico en los pacientes con esclerosis múltiple (EM). La realización regular de deporte, acorde a la situación de cada persona, consigue, además de una acción terapéutica en el presente, una prevención que evitará problemas derivados de la inactividad en el futuro.

Es preciso buscar el tipo de actividad física que mejor se adapte a las preferencias y necesidades de cada paciente con esclerosis múltiple y que sirva de estímulo. Los más recomendables son los ejercicios aeróbicos como caminar o nadar. A la hora de haver deporte se debe actuar siempre con precaución, sin forzar ni excederse, y consultar previamente al médico y al fisioterapeuta para diseñar un programa adecuado, bien equilibrado y que tenga en cuenta los ejercicios desaconsejados en función de las capacidades y limitaciones físicas de cada uno.

El entorno en el que se realice el ejercicio debe ser seguro para evitar accidentes. También es recomendable no utilizar las horas del día de mayor temperatura; siempre es mejor ejercitarse por la mañana o por la noche. Hay que tener en cuenta que la fatiga excesiva derivada de una actividad física muy prolongada o intensa puede facilitar en ocasiones la aparición transitoria de síntomas debido, entre otras causas, al aumento de la temperatura corporal. En este sentido, la natación y otros ejercicios aeróbicos acuáticos permiten controlar mejor que otros el aumento de temperatura corporal.

La realización regular de ejercicio no sólo proporcionará una mejoría a nivel de la fuerza y el equilibrio sino también en el sistema cardiovascular, respiratorio e incluso en los trastornos esfinterianos. También ayuda a aliviar el estrés y a mejorar la sensación de la fatiga y el estado de ánimo.

Dr. Miguel Ángel Gamero García
Médico adjunto de Neurología
Hospital Universitario Virgen Macarena. Sevilla.
Febrero 2012

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