Banderas rojas: síntomas que simulan esclerosis múltiple

Al principio, aparece un síntoma. ¿Será esclerosis múltiple? Los médicos te dicen que hay que esperar y ver qué ocurre. Esperas. Aparece otro síntoma. ¿Será esclerosis múltiple? Lo cierto es que el diagnóstico de la esclerosis múltiple es complicado y puede ser largo. Existen ciertos síntomas que son muy sospechosos y otros que, aunque son «del estilo», en realidad sugieren que la causa es diferente. Se llaman banderas rojas.

Los síntomas que sí

Cuando una persona joven (entre 15 y 50 años) empieza con síntomas neurológicos, la esclerosis múltiple es una de las enfermedades que acuden a la mente del neurólogo. Sin embargo, síntomas neurológicos hay muchos. Los más sospechosos son los siguientes:

  • Neuritis óptica u otras alteraciones visuales. La neuritis óptica es una inflamación del nervio óptico, normalmente en un solo ojo, que produce pérdida de visión. También pueden aparecer otros trastornos de la vista, como visión doble.
  • Pérdida de fuerza. Debilidad en determinadas partes del cuerpo, como un brazo, una pierna…
  • Alteraciones de la sensibilidad. Puede haber tanto una disminución como un aumento de la sensibilidad.
  • Falta de coordinación en los movimientos. Se manifiesta, por ejemplo, por dificultad para andar.
  • Signo de Lhermitte. Es una sensación de calambre o descarga eléctrica que recorre de arriba abajo toda la columna vertebral cuando se dobla el cuello hacia delante. Puede también llegar a los brazos y piernas.
  • Fenómeno de Uhthoff. Es un empeoramiento de los síntomas debido al calor.

Si a lo largo del tiempo aparecen brotes y periodos de remisión, junto con un aumento de las lesiones en la resonancia magnética nuclear, casi seguro que será esclerosis múltiple.

Los síntomas que no

Ciertos síntomas, si aparecen, obligan a extremar los esfuerzos por encontrar una causa diferente a la esclerosis múltiple. Como la esclerosis es una enfermedad tan heterogénea, con muchas manifestaciones distintas, es fácil pensar que cualquier síntoma neurológico es típico de ella. Pero no es así. Los síntomas que nos hacen pensar en alguna afección distinta —esto es, las banderas rojas— son los siguientes:

  • Dolor de cabeza. La cabeza puede doler (como a todo el mundo), pero no es un síntoma típico de la esclerosis. Si es el síntoma principal, seguramente el diagnóstico es otro.
  • Convulsiones. Es cierto que las convulsiones son más frecuentes en las personas con esclerosis, pero casi nunca son la forma en la que debuta.
  • Lesiones en una única localización en la resonancia. La esclerosis suele dar lesiones diseminadas, en diferentes localizaciones. Además, en los brotes aparecen nuevas lesiones.
  • Comienzo brusco de los síntomas. Si una persona está bien y de pronto empieza con algún síntoma neurológico, es improbable que sea por una esclerosis. Podría ser, por ejemplo, un ictus o un tumor.
  • Alteraciones mentales desde el principio. Aunque con el tiempo la enfermedad puede provocar dificultades para aprender, olvidos frecuentes, etc., los síntomas cognitivos no son típicos como manifestación inicial.

Por otro lado, el que la enfermedad empiece antes de los 15 años o después de los 50 o que vaya empeorando rápidamente también indica que es poco probable que sea esclerosis múltiple, aunque no se pueda descartar. Consulta a tu especialista para que lo valore.

Las banderas rojas no son incompatibles con la esclerosis múltiple. Es decir, su aparición no descarta de forma definitiva la enfermedad. Sin embargo, habrá que indagar, porque la mayoría de las veces se llegará a un diagnóstico diferente.

En cualquier caso, la incertidumbre es uno de los factores que peor se llevan ante cualquier síntoma. Así que, sea cual sea el diagnóstico… mejor saberlo.

Referencias

  • Suggestive Features vs Red Flags. National Multiple Sclerosis Society. Consultado el 28 de octubre de 2018.
  • Jaureguiberry A. Guía de práctica clínica. Esclerosis múltiple. Neuro-10. 2013.
  • Kelly SB, et al. Using atypical symptoms and red flags to identify non-demyelinating disease. J Neurol Neurosurg Psychiatry. 2012; 83 (1): 44-48.

Fecha de publicación: 01/2019

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