Alteraciones emocionales en la Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad potencialmente incapacitante que afecta con mayor frecuencia a pacientes jóvenes. La etiología es desconocida y el pronóstico incierto. Habitualmente se ha medido el impacto de la enfermedad en los síntomas motores, visuales o sensitivos, sin embargo, las manifestaciones emocionales y afectivas son un importante componente de la patología con gran repercusión en la calidad de vida del paciente.

Las reacciones que se producen en el momento del diagnóstico de EM son: incertidumbre ante el pronóstico y evolución del proceso, estrés y angustia, disminución de autoestima con menor capacidad para hacer frente a la vida diaria y, en ocasiones, pérdida del control con agresividad o negación de la enfermedad.

La depresión es el problema psicológico más frecuente en la esclerosis múltiple que afecta de un 15 a un 48% de los enfermos según diferentes estudios y, generalmente, es moderada. A lo largo de la vida, más de la mitad de los pacientes pueden presentar depresión aunque no siempre es reconocida. Las personas con mayor discapacidad funcional tienen más probabilidades de experimentar síntomas depresivos que los que no la tienen. Por otro lado, no se he encontrado relación con la edad, el género o el nivel educacional ni con el patrón evolutivo de la enfermedad.

La ansiedad es altamente prevalente en la EM, incluso entre pacientes que presentan una baja o moderada discapacidad. Aunque se trata de una alteración emocional distinta a la depresión hay una estrecha relación entre ambas: la presencia de ansiedad se relaciona con más riesgo de depresión y contribuye a la disminución de la autoestima. Los síntomas depresivos y ansiosos predicen una percepción subjetiva de deterioro cognitivo en quien los presenta aunque no se ha confirmado una relación entre auto percepción y fallo cognitivo real.

Según algunos estudios, depresión y ansiedad se asocian a menor tiempo de evolución de la enfermedad probablemente en relación a un menor desarrollo de las estrategias de afrontamiento.

Por el gran impacto que las alteraciones emocionales generan en la calidad de vida, es importante el reconocimiento precoz de estos síntomas por parte del paciente y su médico. Podría ser necesaria ayuda psicológica dirigida a fomentar estrategias de adaptación a la enfermedad, afrontar las complicaciones y reducir la ansiedad.

.

Dra. Teresa Ayuso Blanco
Médica adjunta de Neurología
Complejo Universitario de Navarra. Pamplona
Julio 2012

1707051176

ver más en Afrontando la EM