Afrontando la esclerosis múltiple con ejercicio: aumentar la resistencia

En la esclerosis múltiple (EM) es importante combatir el sedentarismo, puesto que la inactividad agrava los síntomas de la enfermedad. El ejercicio físico es un gran aliado para conservar la forma física y psíquica y combatir la fatiga exagerada y la debilidad muscular, frecuentes en EM. Por ello, las asociaciones y sociedades científicas de esclerosis múltiple (como Esclerosis Múltiple España y Multiple Sclerosis Society of Canada) han hecho públicos informes al respecto , cuyas recomendaciones se presentan en este post.


Además de los ejercicios de suelo pélvico, de los que hemos tratado ya en esta web y que sirven para mejorar la continencia, hay otros tipos de ejercicios que se recomienda practicar en la esclerosis múltiple. El entrenamiento aeróbico o de resistencia es uno de ellos, y tiene como objetivo aumentar la capacidad aeróbica, y hacer más trabajo muscular con menor energía, es decir, reducir la fatiga.


Los ejercicios aeróbicos como caminar, ir en bicicleta o nadar mejoran la función del corazón y los pulmones. Se reduce así el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, a la vez que se regula el nivel de colesterol en sangre y ayuda a mantener un peso saludable. La función pulmonar y cardíaca, así como la circulación sanguínea, también se ven beneficiadas.


Paralelamente, los ejercicios de resistencia aumentan la fuerza muscular de las extremidades y mejoran la velocidad de la marcha, disminuyen la fatiga y mejoran la calidad de vida en general.


El entrenamiento debe adaptarse al estado y síntomas de cada persona con esclerosis múltiple, y debe estar siempre supervisado por un profesional. En algunos casos será suficiente con realizar actividades de la vida diaria para mantener la funcionalidad, realizar tareas domésticas o actividades de ocio (jardinería, caminar, etc.)


En otros casos, se puede prescribir un plan estructurado de ejercicios. En general, se recomienda realizar ejercicio aeróbico 3 veces a la semana durante un mínimo de 30 minutos, descansando cuando sea necesario. La frecuencia cardíaca de entrenamiento recomendada es del 60-75% de la capacidad máxima aunque, en algunos casos, será necesario reducirla a una frecuencia menor (50-65%).


¿Cuáles son las mejores propuestas?


Pues nada que no conozcamos ya: caminar, montar en bicicleta, nadar, aqua-fitness, bailar, practicar un deporte de equipo, etc. Y también hay otras posibilidades si se usa una silla de ruedas: ejercicio con una bicicleta de manos o una bicicleta estática, pasear en la silla o practicar un deporte.
Moverse no es una opción; es una necesidad.


Referencias:
Informe del estudio Actividad Física Y Deporte En Esclerosis Múltiple. Esclerosis Múltiple España.
MS Get Fit Toolkit. Multiple Sclerosis Society of Canada.

Fecha de publicación: 08/2017

1706050557

ver más en Afrontando la EM