5 claves para prevenir el síndrome del cuidador quemado

La esclerosis múltiple (EM) no solo afecta a la persona que la padece, sino también a la gente que esta tiene a su alrededor, los que la cuidan y ayudan en su día a día, los que conviven con ella. En especial, afecta a la figura del cuidador principal que, en ocasiones, puede flaquear.

Es el llamado síndrome del cuidador quemado, debido a la gran demanda de energía emocional, mental y física que la tarea de cuidar requiere.  Para evitar que te suceda a ti, estos 5 consejos son claves.

1. Aprende sobre la enfermedad

Sin duda, la información es poder. La esclerosis múltiple es una enfermedad imprevisible y cuanto más sepas sobre ella, más preparado estarás para enfrentar lo que venga. Lee mucho de fuentes fiables (puedes empezar por esta web) y pregunta mucho. El neurólogo y otros profesionales de la salud son los ideales para resolver tus dudas. Recuerda: ninguna pregunta es estúpida.

Aprender sobre la enfermedad incluye lo que te puede pasar a ti como cuidador. Tú también eres importante. Por ejemplo, conocer las señales que podrían indicar que estás cayendo en una depresión es esencial para pedir ayuda profesional a tiempo. También debes aprender cómo mover a tu familiar, de manera que no te lesiones la espalda.

2. Cuida tu salud

¿Sabes cuál es la norma básica, lo primero que tienes que hacer cuando ocurre un accidente y vas a socorrer a los heridos? Protegerte a ti mismo y colocarte en un lugar seguro. Si no, la catástrofe puede ser mayor. Lo mismo sirve para el cuidador. Si tu salud psicológica y física son malas, ¿cómo vas a ser capaz de cuidar a otro?

Cuidarte incluye llevar una alimentación adecuada, hacer ejercicio físico, acudir a las revisiones de tus propias enfermedades y, en definitiva, pensar en ti además de en la persona que cuidas.

3. Duerme

¿Has visto esas madres (y algún que otro padre) ojerosas y de mal humor porque sus bebés les impiden dormir? Es duro, pero pasajero. Sus peques crecerán y ellas podrán volver a disfrutar del sueño de los justos. Tu caso es distinto. Tu «bebé» no va a crecer, y si requiere atención todas las noches, es posible que sea por mucho tiempo. Y tú tienes que dormir. Dormir es esencial para estar en condiciones de cuidar a alguien.

Pregunta a los profesionales sanitarios sobre cómo mejorar el sueño de la persona que cuidas. Tal vez no duerma por dolor, por ansiedad o por otros problemas tratables. Si es imposible solucionar la causa, pide ayuda. Tal vez puedas turnarte con algún familiar, o contratar a alguien para las noches. Pregunta al trabajador social acerca de posibles ayudas.

En cuanto a ti, las preocupaciones, planificar el día siguiente, el estrés, etc., también afectan tu sueño. Trata de irte a la cama con la lista de tareas hecha y, por supuesto, sin móvil, libro ni otras distracciones. Sé regular con los horarios del sueño y evita los excitantes.

4. Al toro, por los cuernos

Cuidar a alguien con esclerosis múltiple es una carrera de fondo llena de obstáculos. La situación puede variar y los problemas surgir en cualquier momento. Enfréntalos. Evitarlos y hacer como que no existen solo los empeorará. Si eres incapaz de hacerles frente tú solo, pide ayuda. Cuanto antes, mejor.

5. Acepta (y busca) ayuda

No tienes que hacerlo todo solo. Ese es uno de los mayores errores que cometen los cuidadores. Que la persona afectada por la esclerosis sea tu pareja o tu hijo no significa que otros no la quieran y deseen participar en su cuidado.

Si alguien te ofrece su ayuda, acéptala y especifica qué necesitas que haga. Y, si alguien no se ofrece, pregúntale. Tal vez das tal impresión de fortaleza que creen que te bastas y te sobras. O, tal vez, piensan que los llamarás si los necesitas. Pregunta y lo sabrás.

Un recurso imprescindible son las asociaciones de pacientes. Te pueden ayudar en un montón de cosas: formación, apoyo psicológico, ayuda en el domicilio, orientación en diversos temas (solicitud de la dependencia, etc.). Anímate y busca la que te quede más cerca.

Estos son solo algunas de las recomendaciones para que tu vida como cuidador sea equilibrada, con sus puntos positivos además de negativos. Más consejos, otro día.

Referencias

Fecha de publicación: 09/2018

1807060355