¿Qué son la paresia y la parálisis?

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del Sistema Nervioso Central (SNC). Todos los síntomas que produce son fruto de la alteración de alguna de sus funciones.

Las funciones más comúnmente afectadas en la EM son:

  1. La función motora, dando lugar a paresia y espasticidad, si se afecta la vía piramidal, o a desequilibrio e incoordinación, si lo que se afecta es el cerebelo (véase el post El equilibrio y el vértigo en esclerosis múltiple).

  2. La función sensitiva, que provoca hipoestesia, parestesia o disestesia,

  3. La función visual.

En la mayoría de los casos, la alteración de estas funciones no se produce de forma aislada, sino que cada paciente presenta distintos grados de disfunción de cada una de ellas.

La pérdida de la función muscular se presenta cuando un músculo no trabaja ni se mueve normalmente. La paresia es el término médico para denominar a la disminución de la fuerza de los músculos con limitación del rango de movimientos voluntarios. En cambio, la parálisis se refiere a la imposibilidad completa de realizar movimientos por la pérdida completa de la función muscular.

Para saber más sobre las alteraciones de la función sensitiva, como son las parestesias, se puede consultar el artículo ¿Qué es la parestesia?.

El cuerpo funciona de modo que, para que cualquiera de nuestros músculos se mueva, tienen que ponerse en marcha múltiples mecanismos de nuestro SNC, de forma que, mientras una parte de nuestro encéfalo da la orden para que se mueva, otra se encarga de coordinar ese movimiento con un estímulo visual - por ejemplo -, otra de equilibrar que el movimiento no sea demasiado rápido ni demasiado lento, y otra da la orden de parar el movimiento cuando se ha conseguido lo que se quería.

La parte de nuestro SNC que se encarga de dar la orden de moverse es la vía piramidal, que se origina en el cerebro y se prolonga a través del tronco del encéfalo y la médula espinal, conectando con todos los músculos de nuestra anatomía por medio de los nervios. Cuando esta vía se lesiona, da lugar a una paresia o a una parálisis. Si la lesión permanece durante mucho tiempo aparece espasticidad, que es la rigidez o aumento anormal del tono muscular, y que tantos problemas ocasiona a los enfermos de EM.

Tenemos una vía piramidal para cada lado del cuerpo. La del lado derecho de nuestro cerebro se encarga del lado izquierdo del cuerpo, y viceversa, de forma que una placa de EM en el hemisferio derecho del cerebro dará lugar a una parálisis del lado izquierdo del cuerpo.

Se dan distintos nombres a la paresia, según la zona afectada: monoparesia (paresia de un solo miembro), hemiparesia (cuando afecta a la pierna y al brazo de un solo lado del cuerpo), paraparesia (dificultad de mover las dos extremidades inferiores) o cuadriparesia (cuando cuesta mover las cuatro extremidades).

Muchas veces es la espasticidad - más que la paresia - la responsable del trastorno de la marcha. En casos evolucionados de deterioro de la función motora, algunos enfermos pueden presentar espasmos de minutos de duración que, aunque en general no son dolorosos, sí son invalidantes.

Referencias:

 

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