Dieta mediterránea en la esclerosis múltiple, ¿es la mejor opción? (I)

¿Quién no ha escuchado que una dieta saludable es un potente aliado para controlar muchos de los síntomas de la esclerosis múltiple? Sí, yo también. Pero, ¿qué es una dieta saludable?

Oímos hablar continuamente de comida sana, pero también escuchamos afirmaciones sobre alimentos milagro, alimentos prohibidos y suplementos vitamínicos.

La realidad es que no hay alimentos milagrosos ni tampoco un grupo de alimentos que sea perjudicial para todas las personas. Sí es posible, no obstante, que exista alguna intolerancia o alergia individual, pero este hecho no puede generalizarse.

Por el contrario, sí podemos decir que determinados alimentos poseen componentes que ayudan a controlar los síntomas de la EM o incluso pueden mejorarlos.

Ese control de la sintomatología se da cuando un alimento contribuye a disminuir la inflamación o bien cuando favorece la absorción de otros nutrientes.

Los alimentos ricos en vitamina D, como el pescado azul, los huevos o los productos lácteos modulan la severidad de los síntomas interactuando con el sistema inmunológico. Los aceites de oliva y vegetales, las nueces o las semillas de lino, que contienen ácidos grasos poliinsaturados, tienen acción antioxidante y, además, mejoran la absorción de la vitamina D.

Las frutas y hortalizas de colores vivos contienen polifenoles y carotenoides con propiedades antioxidantes. En este grupo de compuestos hay que destacar por sus propiedades los flavonoides (vino tinto, frutas y hortalizas), la curcumina (curri), las catequinas (té verde y negro) y los licopenos (tomate).

Finalmente, el control de la sintomatología también puede venir de la mano de una mejora en el perfil de la flora intestinal, que se considera un importante agente modulador de la inmunidad y la inflamación.

Estas bacterias, que habitan en nuestro aparato digestivo intervienen en el proceso de absorción de sustancias a través de las paredes intestinales y ellas mismas producen algunos compuestos o metabolitos capaces de llegar a la circulación sanguínea e influir sobre la actividad de las células inmunitarias.

Continuará…

Referencias:

 

 

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