Tengo esclerosis múltiple, ¿me pueden operar?

En algunas ocasiones, las personas que sufren esclerosis múltiple deben someterse a cirugías que requieran la administración de anestesia. En estos casos, es normal que surjan dudas sobre la posibilidad de que la anestesia o la misma intervención quirúrgica pueda dejar alguna secuela neurológica o desencadenar un brote. ¿Qué hay de cierto en ello?

Según la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple (NMSS) de los Estados Unidos, los riesgos que puede comportar la anestesia general en las personas con esclerosis múltiple son prácticamente los mismos que en las personas sanas. Tampoco se ha observado que la anestesia epidural pueda desencadenar un brote en las personas con esclerosis múltiple o aumentar el riesgo de recaídas. Debido a ello, la NMSS considera que no hay razones para que una mujer embarazada que padece esclerosis múltiple rechace la anestesia epidural.

En ausencia de complicaciones, las personas con esclerosis múltiple pueden ser intervenidas quirúrgicamente sin mayores problemas. No es la anestesia lo que puede agravar la esclerosis múltiple, sino las posibles complicaciones de la cirugía, como una infección o la aparición de fiebre.

No obstante, aunque la inmensa mayoría de afectados por la esclerosis múltiple toleran la anestesia sin mayores complicaciones, algunos estudios como el de Schneider señalan que existe una minoría de pacientes que merecen una especial consideración. Son los que presentan formas graves o muy evolucionadas de la enfermedad, ya que pueden sufrir problemas respiratorios que elevarían el riesgo de complicaciones por la anestesia. También merecen una atención especial los pacientes que presentan debilidad muscular importante o están confinados en la cama. Estas personas podrían tener dificultades para reponerse de la cirugía y en algunos casos se podría requerir fisioterapia para su completa recuperación.

En estas formas de esclerosis múltiple muy avanzadas y con una limitación importante de las funciones vitales, es preciso analizar cuidadosamente los pros y los contras para evitar intervenciones que no son indispensables. Si fuese necesario operar a un paciente con problemas respiratorios o debilidad muscular importante, podría ser necesario extremar las medidas de apoyo respiratorio durante la anestesia o recurrir incluso a la ventilación mecánica.

En estos casos, suele ser el médico, habitualmente el anestesiólogo, el que valorará la situación e informará de los posibles riesgos a los pacientes, y el que tomará las medidas oportunas para que la intervención se lleve a cabo con la mayor seguridad posible.

Referencias:

Fecha de publicación: 01/2018

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