¿Qué es la disfagia?

La disfagia es la dificultad para tragar alimentos sólidos o líquidos, incluso saliva cuando es muy marcada. Es un síntoma muy frecuente en la esclerosis múltiple y a menudo infravalorado que refleja una alteración de los mecanismos de la deglución, y que puede aparecer cuando se afectan las funciones del tallo cerebral, la parte inferior del cerebro que continúa con la médula espinal.

Según el doctor David Ruiz Ochoa, especialista en endocrinología del Hospital de Torrelavega (Cantabria), un 33-43% de los afectados de esclerosis múltiple sufren disfagia. A pesar de su elevada frecuencia, muchos pacientes no son conscientes de padecerla o no le conceden la debida atención, al considerar que no es un síntoma vital. Sin embargo, la disfagia condiciona de forma importante la calidad de vida y puede producir una serie de complicaciones, algunas potencialmente graves.

¿Cuáles son las posibles complicaciones de la disfagia?

Las más frecuentes son:

- Desnutrición y deshidratación debido a la dificultad de alimentarse bien.

- Infecciones respiratorias por el paso de alimentos a la tráquea y los bronquios.

- Atragantamientos.

- Dependencia y aislamiento social.

Es importante acudir al médico ante cualquier síntoma de disfagia. Un cambio en la voz (como afonía o voz húmeda), la aparición de tos durante y después de las comidas, el carraspeo frecuente o la sensación de retención de los alimentos en la faringe, pueden hacer sospechar disfagia. Para realizar el diagnóstico existen diversos métodos exploratorios, como la nasofibroscopia, que consiste en revisar la faringe mediante un tubo flexible que se introduce en las fosas nasales, o la videofluoroscopia, que es un procedimiento radiológico para evaluar los mecanismos de la deglución.

Ante los primeros síntomas de disfagia en una persona con esclerosis múltiple, en una guía elaborada por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales se recomienda aplicar las siguientes medidas para facilitar la ingesta de alimentos: 

- Evitar aquellos alimentos que puedan provocar atragantamientos, como las aceitunas o los frutos secos.

- Comer en un ambiente relajado, sin distracciones y sin prisas.

- No hablar durante las comidas.

- Utilizar espesantes para cambiar la consistencia de las sopas y purés y triturar los alimentos sólidos.

- Elegir alimentos sencillos de masticar y movilizar con la lengua.

- No acostarse inmediatamente después de comer. Esperar al menos treinta minutos.

- Utilizar técnicas para mejorar la masticación y la deglución. El logopeda puede indicar diversos ejercicios para mejorar los mecanismos de la deglución.

Referencias:

Fecha de publicación: 12/2017

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