Esclerosis múltiple: una historia de muchos siglos

¿Sabías que la patrona de los patinadores tenía esclerosis múltiple? ¿Podrías decir quién descubrió la esclerosis múltiple? ¿Sabes cuánto ha aumentado la esperanza de vida de las personas con la enfermedad? En este post encontrarás la respuesta a algunas curiosidades históricas acerca de la esclerosis múltiple.

¿Desde cuándo se conoce la esclerosis múltiple?

En realidad, no está muy claro, pero es probable que santa Lidwina de Schiedam (Holanda) sea la primera persona con esclerosis múltiple de la que se tenga constancia. En 1396, Lidwina (que por entonces no era santa) se cayó mientras patinaba. A partir de ese momento, empezó a tener dificultades para caminar, dolor de cabeza y dolor muy intenso en los dientes. Hasta que murió, 37 años después, la enfermedad (por aquellos tiempos, sin nombre) fue empeorando poco a poco, aunque con periodos de mejoría.

Parece que Lidwina tenía mucha paciencia y entendía su sufrimiento como una forma de redimir los pecados ajenos, así que la canonizaron y pasó a ser santa. Con el tiempo, los patinadores la adoptaron como su patrona.

Más fiable es la historia de Augustus d'Este, un nieto ilegítimo del rey III de Inglaterra que, desde 1822 y durante 25 años, escribió en un diario su vida con una enfermedad que mucho después de su muerte se identificó como esclerosis múltiple.

Comenzó con visión borrosa al salir de un funeral, por lo que él creyó que se debía a los intentos por no derramar lágrimas. Pero 4 años después le volvió a suceder, esta vez sin funeral de por medio. Poco después tuvo un brote que le dejó como secuela una debilidad en las piernas, que ya no le permitía «bailar ni correr deprisa». La enfermedad fue progresando hasta postrarlo en una silla de ruedas.

¿Quién descubrió la esclerosis múltiple?

La historia reconoce al neurólogo francés Jean-Martin Charcot como el «descubridor» de la esclerosis múltiple. En realidad, lo que hizo fue reunir todo lo que se sabía sobre la enfermedad —gracias a otros investigadores, como Carswell y Cruveilhier— y sumarle sus propias observaciones.

Como era muy listo (no es broma: gracias a ser mejor que sus hermanos en la educación primaria, es a él a quien su padre decidió pagarle los estudios), ató cabos y reconoció que todos esos datos, hasta el momento dispersos, se debían a una única enfermedad. En 1868, la llamó esclerosis en placas.

Charcot detalló los síntomas de la esclerosis múltiple, los relacionó con las alteraciones patológicas del sistema nervioso y explicó el concepto de recaída-remisión. Propuso tres síntomas característicos para diagnosticar la enfermedad (tríada de Charcot): disartria, nistagmo (un movimiento involuntario de los ojos) y temblor. Eso tuvo su parte negativa, pues estos criterios restrictivos hicieron que, al principio, se diagnosticaran pocos casos de esclerosis múltiple.

Ha llovido mucho desde Charcot hasta ahora. Se ha avanzado mucho en el conocimiento de la esclerosis múltiple. En 1948, la esperanza de vida era de solo 27 años desde el momento del diagnóstico. Ahora es parecida a la de las personas sin la enfermedad.

La esclerosis múltiple se ha tratado de muchas formas distintas: sangrías, laxantes, vitaminas, antibióticos, inyecciones de plata, electroestimulación, extirpación de las amígdalas, transfusiones de sangre, anticoagulantes… En el último siglo, se han descubierto un montón de fármacos efectivos, y se sigue investigando.

Sin duda, Augustus d'Este habría bailado durante mucho tiempo si hubiera vivido en nuestra época. Seguro que santa Lidwina ni tan siquiera soñó con los tratamientos actuales. Pero ahí están. Soñemos nosotros con la cura de la enfermedad. Cuando menos lo esperemos… ahí estará.

Referencias

Fecha de publicación: 06/2018

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