El psicólogo: tu aliado contra la esclerosis múltiple

Vivir con esclerosis múltiple es todo un desafío. El impacto del diagnóstico, la incertidumbre, la adaptación a los cambios, etc., son procesos que generan ansiedad y preocupación.

El día a día de las personas con esclerosis múltiple es un camino, a veces, empinado; pero es un camino que no tienes que recorrer en soledad. Muchos profesionales te ayudarán, entre ellos, el psicólogo. Te contamos todo lo que puede hacer por ti.

Trastornos emocionales frecuentes en las personas con esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple tiene consecuencias emocionales profundas. Es difícil adaptarse a una enfermedad incierta, con una evolución impredecible. Además, la desmielinización y el daño en ciertas zonas cerebrales, así como algunos medicamentos, pueden causar alteraciones emocionales. 

Las alteraciones afectivas más frecuentes en las personas con esclerosis múltiple son la ansiedad, la depresión, la tristeza, los sentimientos de pérdida, el miedo, la preocupación y la irritabilidad.

¿Qué puede hacer el psicólogo por mí?

En pocas palabras, su papel principal es enseñarte a manejar las emociones que la esclerosis múltiple te genera. Además, te informará sobre la enfermedad y te asesorará para manejar sus síntomas.

Un psicólogo puede ayudarte a lo siguiente:

  • Lidiar con el impacto del diagnóstico y facilitar tu adaptación a la nueva situación.
  • Afrontar la incertidumbre, la frustración y las pérdidas.
  • Mejorar algunos síntomas físicos, como la fatiga (Heesen, 2012).
  • Manejar el estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Mejorar los problemas cognitivos (de memoria, de atención…), mediante la rehabilitación neuropsicológica.
  • Fortalecer las conductas que favorecen tu autonomía e independencia.
  • Comunicarte con los demás y que no te aísles.
  • Apoyar a tus familiares. La enfermedad afecta también a quienes te rodean, y puede dañar la convivencia y las relaciones familiares. Todos debéis adaptaros a las nuevas situaciones, y un psicólogo puede ayudaros.

Existen diferentes terapias, como la cognitivo-conductual. Pueden ser individuales, en pareja, en familia o grupales.

¿Cuándo debo consultar con el psicólogo?

La respuesta a esta pregunta varía, ya que cada persona es un mundo, pero algunas señales pueden indicar que precisas ayuda:

  • Síntomas físicos de ansiedad (palpitaciones, mareos…).
  • No tienes ganas de hacer nada, lo que te daba placer ya no te interesa, todo lo ves negativo.
  • Estás muy irritable, saltas enseguida por tonterías.
  • La situación está afectando a las relaciones con tu familia o amigos.

Los momentos claves —después de recibir el diagnóstico, los brotes, cuando hay secuelas, etc.— suelen ser muy delicados emocionalmente. El psicólogo es un gran apoyo en esas circunstancias.

Un último consejo: pide ayuda antes de llegar al límite y de que la situación te desborde. Eso no es de débiles ni de locos, sino de personas que luchan por su bienestar. Habla con un psicólogo. ¿Qué puedes perder?

Referencias

Fecha de publicación: 06/2018

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