Cuando la esclerosis múltiple amenaza con superarte… ¡escribe!

La vida, a veces, toma sus propias decisiones sin contar con nosotros. A unos les da belleza y a otros los hace menos agraciados. A unos les otorga inteligencia y a otros les obliga a esforzarse más. A unos les regala salud y a otros los pone a prueba con la esclerosis múltiple. Escribir sobre ello puede ayudarte a vencer los obstáculos y salir airoso de la prueba.

Los beneficios de la escritura terapéutica

El primero en estudiar los efectos de escribir acerca de las emociones fue James Pennebaker, de la Universidad de Texas, que a principios de los ochenta puso a sus estudiantes a escribir sobre hechos traumáticos acaecidos en su vida. Cuatro meses después, los estudiantes reconocieron que escribir los había ayudado a superar el dolor del trauma.

Después de eso, se han realizado muchos más estudios sobre los efectos de la escritura terapéutica en el control de los síntomas, tanto físicos como psíquicos, de los pacientes con afecciones tan variopintas como el cáncer, la infección por el VIH, la infertilidad, la depresión, la ansiedad o el párkinson. También en personas sanas (por ejemplo, mujeres durante el posparto, estudiantes, desempleados o cuidadores de personas con enfermedades crónicas).

¿Los resultados? Dispares. Muchos muestran que escribir sobre las emociones reduce el estrés y la ansiedad, mejora el estado de ánimo, y hasta acelera la curación de las heridas y disminuye la tensión arterial. Otros, por el contrario, no muestran ningún impacto sobre la salud.

En cualquier caso, parece que a mucha gente sí la ayuda, así que, ¿por qué no pruebas?

Consejos para empezar a escribir

Las investigaciones que encuentran beneficios en la escritura terapéutica coinciden en algo: lo que «cura» es escribir sobre los sentimientos, los traumas, lo que duele, lo que enfada, lo que causa conflicto. Si tu idea es escribir sobre el tiempo o lo rica que está la paella… hazlo, pero con otros fines.

Para que escribir te resulte útil, sigue estos consejos:

  • ¿Sobre qué escribir? Escoge algo que te moleste, que te resulte difícil. Detalla los hechos, pero también cómo te afectan y cómo los interpretas. Por ejemplo, si te acaban de diagnosticar de esclerosis múltiple, ahora mismo debes ser un hervidero de emociones. Tal vez estés enfadado. Tal vez te preguntes: «¿Por qué yo?». Tal vez sientas miedo. Escribe sobre eso.
  • Escribe durante 15-20 minutos, sin parar, sin fijarte en la ortografía, la gramática ni la caligrafía. Deja fluir tus emociones, sin censuras. Recuerda que nadie lo va a ver (a no ser que tú quieras, en cuyo caso ya tendrás tiempo de retocarlo).
  • Puedes usar el instrumento que quieras: lápiz y papel, ordenador, tableta…
  • Al principio puede ser duro y doloroso. Debes estar dispuesto a explorar tus emociones, incluso aunque lo que encuentres no te agrade. A la larga, profundizar en ti mismo te ayudará.
  • Lo ideal es que, cuando empieces, intentes escribir todos los días.
  • Si llevas tiempo escribiendo, puede que te enfrentes a un tema recurrente, al que siempre vuelvas de la misma forma. Escribe sobre ello desde otro ángulo, por ejemplo, buscando los aspectos positivos, o el punto de vista del otro si el problema involucra a alguien más.

Los beneficios de volcar tus emociones en un papel y reflexionar sobre ellas no son inmediatos. Sin embargo, si pasado un tiempo encuentras que escribir no te hace sentir mejor, que es demasiado duro y que te deja tan exhausto afectivamente que es peor el remedio que la enfermedad… déjalo.

Escribir solo para mí o compartirlo con los demás

Hay personas que prefieren guardar para sí lo que escriben. Sin embargo, compartirlo con otros (familiares, amigos, un grupo de terapia, etc.) puede ser reconfortante. Tal vez te ayude a sentirte comprendido. Tal vez les abra los ojos a los demás. O, tal vez, te los abra a ti, ya que lo que otras personas te digan sobre lo que has escrito puede hacerte ver las cosas bajo un prisma diferente.

Sea como sea, inténtalo. Siempre estás a tiempo de dejar de escribir si no te funciona. Y, quién sabe si al final… ¡lo mismo incluso te animas a crear un blog!

Referencias

Fecha de publicación 07/2018

1806059289